Luego de que circulara en medios la versión de un supuesto congelamiento de cuentas bancarias a León Manuel Bartlett Álvarez y Julia Abdalá Lemus —hijo y pareja del exdirector de la CFE, Manuel Bartlett Díaz—, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) salió al paso para desmentir la información.
Mediante una escueta tarjeta informativa, el Gabinete de Seguridad aclaró que ninguno de los dos figura en la Lista de Personas Bloqueadas (LPB). Con lo cual se desactiva, al menos por el momento, cualquier indicio de investigación formal dentro del sistema financiero mexicano.
UN RUMOR PERIODÍSTICO QUE GENERÓ REACCIONES
El detonante fue una columna de opinión firmada por Salvador García Soto, publicada en un medio nacional. Donde se sugirió que la UIF habría bloqueado las cuentas de los señalados. El propio columnista replicó la información en redes sociales, insinuando que la medida podía responder a una investigación iniciada por el gobierno mexicano o bien a una solicitud del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
La UIF, ahora bajo la dirección de Omar Reyes, fue tajante al responder que ni Bartlett Álvarez ni Abdalá Lemus son objeto de medidas precautorias ni están en procesos de investigación que ameriten el congelamiento de fondos.
ANTECEDENTES POLÉMICOS: LA FAMILIA BARTLETT Y LOS NEGOCIOS BAJO SOSPECHA
Aunque el actual desmentido desactiva la versión periodística, no es la primera vez que el entorno de Manuel Bartlett enfrenta cuestionamientos. En abril de este año, Julia Abdalá Lemus fue señalada por una presunta operación sospechosa con la familia Weinberg, relacionada con el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Quien actualmente está ácondenado en EE.UU. por vínculos con el Cártel de Sinaloa.
El monto bajo la lupa: 4.5 millones de dólares, supuestamente entregados por los Weinberg a Abdalá por la compra de un inmueble con uso hotelero en la calle Leibnitz, Ciudad de México.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Abdalá defendió la operación como completamente legal y anterior a cualquier acusación contra los Weinberg o García Luna.
“Se lo vendí a la familia Weinberg; me lo pagaron con dinero de sus empresas. Las transferencias se efectuaron antes de cualquier asunto público relacionado con ellos o con García Luna, a quien no conozco”, aclaró.
CAMBIO DE MANDO EN LA UIF: ¿NUEVAS REGLAS DEL JUEGO?
Esta polémica coincide con el relevo en la UIF. Omar Reyes, nuevo titular del organismo, reemplaza a Pablo Gómez. Quien fue designado para colaborar en la Comisión Presidencial que desarrollará una reforma electoral.
Durante su ratificación, Reyes afirmó que la Unidad “no será un instrumento de persecución, sino una herramienta de justicia” y prometió usarla para enfrentar la extorsión y el crimen organizado como parte de una estrategia nacional.
La aclaración sobre la familia Bartlett también puede leerse como un mensaje de institucionalidad bajo esta nueva gestión: evitar que trascendidos mediáticos deriven en conclusiones infundadas o presiones indebidas.
¿FUEGO AMIGO O ERROR DE FUENTE?
Este episodio vuelve a poner en debate el papel del periodismo de opinión en contextos de alta sensibilidad política y financiera. La información revelada en columnas sin fuentes claras ni confirmación oficial. Aunque valiosa para abrir debate, también puede desinformar o ser instrumentalizada con fines políticos.
En este caso, la reacción inmediata de la UIF refleja un intento por cortar de tajo cualquier especulación que dañe la percepción institucional o que se preste a lecturas de vendettas políticas.
¿FIN DEL ASUNTO?
Por ahora, la UIF niega investigaciones o bloqueos financieros. Sin embargo, el historial patrimonial de la familia Bartlett y los señalamientos constantes —aunque sin consecuencias judiciales hasta ahora— mantienen el caso en el radar mediático y ciudadano.
Lo cierto es que la transparencia patrimonial de funcionarios y sus familiares sigue siendo uno de los temas más sensibles en un país marcado por la corrupción sistémica. Donde el origen del dinero y el uso del poder se entrelazan con demasiada frecuencia.
Con información de El Financiero






































