La violencia no da tregua en Juchitán. La noche de este jueves 7 de agosto, un nuevo crimen estremeció a los habitantes de la Novena Sección de Juchitán de Zaragoza. Cuando Víctor L., conocido como “Togo”, de 56 años y de oficio matancero, fue ejecutado a balazos frente a su domicilio, ubicado en el Callejón Pino Suárez.
De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió cuando la víctima se encontraba afuera de su casa. Fue en ese momento que sujetos armados llegaron y abrieron fuego sin mediar palabra. Víctor intentó correr para salvar su vida, pero las balas lo alcanzaron. En consecuencia, causándole la muerte de forma instantánea.
TRASLADAN EL CUERPO AL INTERIOR DE LA VIVIENDA
Minutos después del crimen, familiares del hoy occiso introdujeron el cuerpo al interior de la vivienda, presuntamente con la intención de alterar o limpiar la escena antes del arribo de las fuerzas del orden.
Al lugar acudieron elementos de la Policía Estatal, pero se encontraron con resistencia por parte de los familiares. Quienes se negaron a proporcionar información sobre lo ocurrido, dificultando el levantamiento de datos por parte de las autoridades ministeriales.
SU HIJO TAMBIÉN FUE ASESINADO EN UNA MASACRE EN 2022
La tragedia no es ajena a esta familia. De acuerdo con fuentes locales, uno de los hijos de Víctor fue ejecutado el 12 de enero de 2022. En un ataque armado que dejó cuatro personas muertas en la colonia La Amistad, también perteneciente a la Novena Sección.
Aquel día, sujetos armados irrumpieron en un domicilio y abrieron fuego contra las personas reunidas en el lugar, entre quienes se encontraba una persona conocida de la comunidad LGBT, señalada por presuntos vínculos con el narcomenudeo. Los cuerpos también fueron retirados por familiares antes de que llegaran las autoridades, una acción que se repite en el homicidio de este jueves.
El hijo de la víctima más reciente, Víctor N., fue identificado como una de las personas ejecutadas durante ese múltiple homicidio.
“TOGO” SE DEDICABA A LA MATANZA Y VENTA DE CERDOS
Víctor “Togo” era ampliamente reconocido en su comunidad por su oficio como matancero, dedicándose a la crianza, sacrificio y venta de cerdos para el consumo local. Vecinos afirman que era un hombre trabajador, aunque discreto en su vida personal.
El crimen ha generado preocupación entre los habitantes de la Novena Sección, quienes vuelven a sentir el miedo ante la creciente ola de violencia, que ha convertido a varias colonias de Juchitán en zonas de riesgo.
UNA ESPIRAL DE IMPUNIDAD Y SILENCIO QUE NO SE DETIENE
El asesinato de Víctor L. se suma a una larga lista de crímenes impunes en la región del Istmo. El patrón se repite: ataques armados, cuerpos retirados por familiares, escasa cooperación con las autoridades y una falta de resultados en las investigaciones.
La violencia, lejos de disminuir, parece instalarse como un fenómeno cotidiano, mientras los habitantes enfrentan el temor de que, en cualquier momento, el siguiente nombre en la lista pueda ser el suyo.
Las autoridades no han emitido declaraciones oficiales ni se ha informado sobre personas detenidas. La comunidad, por su parte, exige acciones concretas y resultados. Porque en Juchitán, la impunidad mata tanto como las balas.






































