El lunes pasado terminó la octava de la Guelaguetza con su cuarta presentación. En términos generales los resultados fueron muy satisfactorios, tanto artísticamente como económicos, y dejaron importantes ganancias principalmente hoteles y restaurantes, los cuales al resurgir sus insumos gastarán bastante dinero en mercados y otros establecimientos.
Es posible, si no tienen cuidado en gastar, que se presente una inflación en productos de primera necesidad.
Por esta razón opino libremente que la gente con dinero en la mano debe ser precavida y no gastar a lo loco.
Vamos a esperar un año hasta tener la nueva fiesta y su correspondiente lunes del cerro y cuatro nuevas de las diversas.
Ahora lo que necesitamos es lluvias constantes para evitar una sequía el próximo tiempo de secas, esperemos pues lo mejor para nuestro estado.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.




































