La economía oaxaqueña ha comenzado a sentir los efectos de una disminución sin precedentes en el flujo de remesas enviadas por sus migrantes en Estados Unidos. Durante el primer semestre de 2025, México recibió 29 mil 576 millones de dólares por este concepto, lo que significó una caída del 5.6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Banco de México. Es la primera contracción semestral desde 2013, y su impacto es especialmente fuerte en estados como Oaxaca, donde miles de familias dependen directamente del dinero enviado desde el extranjero.
EN JUNIO, UNA CAÍDA HISTÓRICA QUE ENCENDIÓ LAS ALARMAS
En el mes de junio, el retroceso fue aún más alarmante: las remesas sumaron 5 mil 201 millones de dólares a nivel nacional, una disminución anual del 16.2 por ciento, la más severa en más de una década. Para Oaxaca, este tipo de variaciones se traduce en menos dinero circulando en los hogares rurales, menos consumo en pequeños comercios y mayor presión económica en las comunidades indígenas.
En municipios como Putla Villa de Guerrero, Huajuapan, Tlacolula, Nochixtlán o la región del Istmo, las remesas no solo representan un ingreso, sino muchas veces la única fuente estable de dinero en efectivo.
MIGRANTES OAXAQUEÑOS, ENTRE EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico-financiero de Grupo Financiero Base, una de las principales causas del desplome en los envíos es el miedo creciente entre los migrantes mexicanos —incluidos miles de oaxaqueños— a ser deportados. La persecución intensificada por parte de las autoridades migratorias en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha hecho que muchos migrantes eviten acudir a bancos o casas de envío, lo que frena sus operaciones.
A esto se suma una clara desaceleración en la creación de empleo en Estados Unidos, especialmente entre las comunidades latinas, donde la población oaxaqueña tiene una fuerte presencia en ciudades como Los Ángeles, Fresno, Nueva York, Houston y Chicago.
IMPACTO EN LA ECONOMÍA LOCAL: MENOS REMESAS, MENOS CONSUMO
La caída prolongada de las remesas tiene efectos directos en la economía del estado. En comunidades como Guelatao, Yalálag o San Pedro Pochutla, las remesas suelen ser utilizadas para la construcción de vivienda, el consumo básico, la educación de los hijos o el financiamiento de fiestas patronales.
Sin este flujo constante de ingresos, muchas familias ya comienzan a restringir gastos esenciales, lo que afecta a pequeños negocios, tianguis locales y servicios.
La analista Gabriela Siller estima que las remesas podrían caer 1.5 por ciento al cierre del año, y aunque el poder adquisitivo podría subir ligeramente, no será suficiente para compensar el impacto en el consumo.
TRANSMISIONES MÁS ESCASAS Y DE MENOR MONTO
El Banco de México reportó que en junio se realizaron 12.7 millones de operaciones de envío, con un promedio de 409 dólares por remesa. Esto representa una baja de 14.3 por ciento en el número de transacciones y de 2.2 por ciento en el monto promedio. Muchos hogares oaxaqueños que antes recibían remesas mensualmente han visto una reducción en la frecuencia y en la cantidad enviada.
LOS PRÓXIMOS MESES SERÁN CRUCIALES PARA OAXACA
El flujo acumulado de remesas entre julio 2024 y junio 2025 fue de 62 mil 996 millones de dólares, menor al del periodo anterior. La tendencia descendente podría mantenerse, advierten economistas, si no hay cambios en el entorno migratorio y económico de Estados Unidos.
En Oaxaca, donde más del 10% de los hogares reciben remesas, esta situación podría agravar la pobreza en las regiones de alta marginación, como la Sierra Sur, la Mixteca y la Cañada.
Frente a este panorama, autoridades estatales y municipales deberán buscar alternativas para fortalecer las economías locales y mitigar el golpe para las familias que dependen del trabajo de sus seres queridos en el extranjero.












































