El reciente terremoto de magnitud 8.7 ocurrido el pasado martes frente a las costas de Kamchatka, Rusia, no solo provocó la evacuación preventiva de la planta nuclear de Fukushima en Japón, sino que activó una cadena de alertas de tsunami a lo largo de las costas del Pacífico. En América Latina, países como Chile, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y México encendieron sus sistemas de emergencia.
En el caso mexicano, la atención se centró particularmente en los estados del litoral pacífico, donde Oaxaca figura entre los de mayor vulnerabilidad. A través de redes sociales y medios digitales, miles de personas comenzaron a preguntarse: ¿Podría un tsunami golpear las costas oaxaqueñas?
OAXACA: UNA REGIÓN DE ALTO RIESGO POR SU POSICIÓN TECTÓNICA
Ubicado en el sur del país, Oaxaca posee una amplia franja costera frente al Océano Pacífico. Su cercanía con la zona de subducción de la Placa de Cocos —que se hunde bajo la Placa de Norteamérica— convierte a la región en una de las más sísmicamente activas de México.
Este fenómeno tectónico no solo ha producido sismos de gran magnitud, sino también tsunamis a lo largo de la historia, algunos de ellos devastadores.
HISTORIA DE TSUNAMIS QUE HAN GOLPEADO A OAXACA
TSUNAMI DE 1787: EL MÁS PODEROSO DEL PACÍFICO MEXICANO
El 28 de marzo de 1787, un terremoto estimado en magnitud 8.6 sacudió las costas entre Oaxaca y Guerrero. Este evento provocó un tsunami que penetró varios kilómetros tierra adentro, causando destrucción masiva. Es considerado el tsunami más grande registrado en la historia del Pacífico mexicano y un recordatorio del poder destructivo que yace bajo las aguas frente a Oaxaca.
TSUNAMI DE 1932: IMPACTO INDIRECTO
El 22 de junio de 1932, un fuerte sismo frente a Colima generó un tsunami que, si bien tuvo efectos menores en las costas oaxaqueñas, demostró que incluso eventos distantes pueden representar un peligro para el litoral del estado.
TSUNAMI DE 1995: OLEAJE PERCEPTIBLE
El 9 de octubre de 1995, un terremoto de magnitud 8.0 en la costa de Jalisco provocó un tsunami cuyos efectos llegaron hasta Oaxaca. Aunque las olas fueron pequeñas, reforzaron la necesidad de monitorear constantemente el litoral sur ante eventos telúricos.
TSUNAMI DE 2017: ALERTA EN EL GOLFO DE TEHUANTEPEC
El 7 de septiembre de 2017, un terremoto de magnitud 8.2 con epicentro en el Golfo de Tehuantepec, al sureste de Oaxaca, generó un tsunami con olas de hasta 1.7 metros en localidades como Salina Cruz. Aunque no causó destrucción significativa, el evento generó alarma en las comunidades costeras.
DIFERENCIAS ENTRE TSUNAMI Y MAREMOTO: ¿QUÉ DEBEMOS ENTENDER?
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un maremoto y un tsunami no son lo mismo. Aunque ambos implican el movimiento de masas de agua, sus orígenes son distintos:
Maremoto: causado por fenómenos gravitacionales entre el Sol, la Luna y la Tierra. Se presenta como una marea inusualmente alta.
Tsunami: generado por un sismo submarino, erupción volcánica o deslizamiento marino. Puede trasladar enormes cantidades de agua a gran velocidad hacia la costa.
Además, un tsunami no es una sola ola gigante, sino una serie de olas sucesivas que se comportan como mareas con fuerte corriente, capaces de arrasar comunidades enteras.
¿QUÉ PUEDE HACER OAXACA PARA PREVENIR UNA CATÁSTROFE?
Dada su historia sísmica y su ubicación geográfica, Oaxaca no puede permitirse ignorar el riesgo de tsunamis. Especialistas de la UNAM subrayan que la vigilancia permanente, los sistemas de alerta temprana, y la educación en prevención de desastres son esenciales para mitigar los efectos de un eventual tsunami.
Se necesita:
Fortalecer los protocolos de evacuación costera.
Simulacros frecuentes en comunidades vulnerables.
Mayor inversión en sistemas de monitoreo sísmico y oceánico.
Campañas de concientización desde escuelas hasta sectores turísticos.
OAXACA, ENTRE LA HISTORIA Y LA VIGILANCIA PERMANENTE
Los eventos del pasado no son simples anécdotas históricas; son advertencias del potencial catastrófico que puede repetirse. El sismo en Rusia fue un recordatorio internacional de lo que puede desatarse en cualquier momento.
Oaxaca, con su historia de tsunamis documentados y una ubicación sísmica crítica, debe mantenerse en alerta constante. La prevención no es una opción, es una necesidad para proteger a más de medio millón de personas que habitan en la franja costera del estado.
La pregunta ya no es si habrá otro tsunami. La pregunta es cuándo. Y si estaremos listos para enfrentarlo.






































