¡La fila está inmensa!, se escucha decir a un automovilista que se acerca a un centro de verificación vehicular ubicado en inmediaciones de la colonia Las Flores, en Santa Lucía del Camino; la semana pasada no había nadie, señala sorprendido.
Un auto transita a baja velocidad y, a pesar de que el vehículo que le sigue hace sonar el claxon insistentemente, este hace un alto a la puerta de acceso del “verificentro” y, desde el interior del vehículo lanza un grito y una pregunta “¡a qué hora cierran!” se le escucha cuestionar. “¡A las 5!” contesta quien lleva el control de acceso al examen vehicular. “¡Pero tiene que venir a las 9 para que le entreguen una ficha!”, aclara.
A la puerta del establecimiento hay una cartulina pegada, con escritura hecha a mano de manera apresurada “¡¡Disculpe, ya no hay fichas para el día de hoy!!” a pesar de que el reloj marcaba mediodía.
Es la mexicana alegría, ya no para intentar realizar los trámites al cuarto para las doce, sino a segundos del plazo fijado. Este jueves 31 de julio concluye la fecha límite fijada para la verificación vehicular de emisión de gases para el primer semestre de 2025.
Trámite rezagado
En las calles aledañas de dos Centros de Verificación, en Santa Lucía del Camino y en el CVV 07 de Santa Cruz Xoxocotlán, en el boulevard Guadalupe Hinojosa de Murat, largas filas de automóviles y conductores a la espera.
“¡Qué onda! ¿Cómo va?” pregunta un apresurado y atolondrado conductor que baja de su auto estacionado en ¿doble, triple? fila, y explica su desidia. “Pues me paré temprano para ir a Semovi, está igual. Pagué la tenencia, rápido me entregaron la tarjeta de circulación y las placas, pero me tardé dos horas para que me atendieran, con la esperanza de llegar a tiempo a la verificación, ¡pero ‘ya fui’”, lamenta.
Dos más, ya displicentes atreven a aventurar: “¡Pues ya ni modos!”, yo no me voy a venir a formar, ni garantizan que me atiendan y ¿qué tal si no pasa la verificación? Mejor nos esperamos ‘a ver’ si hay prórroga”, señalan sin el más mínimo rubor.
En octubre de 2024 el Gobierno del Estado, ante la presión social, determinó una moratoria a la obligatoriedad de la verificación que en Oaxaca ha sido voluntaria y que nadie o casi nadie la realizaba.
Hace nueves meses las autoridades informaron que “se tiene conocimiento que en algunos verificentros el servicio es lento e ineficaz, no entregan recibos fiscales y hay personas que se ofrecen a otorgar el certificado sin necesidad de la revisión presencial”.
Los conductores desconocen si esas presuntas irregularidades fueron subsanadas o cómo serán atendidos y se terminó la corrupción. La única apuesta que hacen hoy es que se determine una prórroga porque mañana, seguramente, “ya no habrá fichas” y no se verificará muchos vehículos.







































