Con el nombre de “Recuperemos América”, el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos ha lanzado una ofensiva sin precedentes contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT). En un intento por frenar la violencia, el tráfico de fentanilo y el lavado de dinero que, según las autoridades, amenazan la seguridad nacional y la salud pública.
LOS PRINCIPALES OBJETIVOS: CÁRTELES Y REDES TRANSNACIONALES
Aunque la atención más reciente ha recaído en el Cártel de Sinaloa, particularmente en la facción de Los Chapitos —hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán—. La operación también tiene en la mira al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Línea, Los Mexicles, y hasta pandillas como MS-13 y Barrio 18, con presencia en Centroamérica y Estados Unidos.
El DOJ ha identificado además una red de operadores financieros, corredores de armas e intermediarios químicos que funcionan desde Estados Unidos, China e India, Con ello, facilitando el movimiento de drogas sintéticas como el fentanilo. Cuyo consumo causa más de 70,000 muertes por sobredosis al año en EE.UU., según los CDC.
OVIDIO GUZMÁN Y EL MENSAJE A LOS CÁRTELES
La reciente declaración de culpabilidad de Ovidio Guzmán López. Uno de los principales operadores de Los Chapitos, fue presentada como una “victoria táctica” de la estrategia. El fiscal Adam Gordon fue enfático:
“Cada día que pasa, se ve el ocaso del Cártel de Sinaloa. Sus líderes, que permanecen libres, ahora están paranoicos, desconfiados y desesperados”.
Sin embargo, la decisión de Ovidio de evitar un juicio público y no revelar posibles vínculos con funcionarios mexicanos ha generado críticas. Algunos analistas señalan que el gobierno estadounidense “no comparte sus juguetes”. Es decir, sus investigaciones y recursos legales, lo que limita la cooperación bilateral efectiva.
UNA OPERACIÓN CON ALCANCE TOTAL
“Recuperemos América” no es una acción aislada, sino una estrategia interinstitucional en la que colaboran agencias como la DEA, FBI, HSI, ATF, IRS, el Servicio de Alguaciles y los Grupos OCDETF (contra el crimen organizado y el narcotráfico).
El objetivo: desmantelar las redes logísticas, financieras y operativas que sustentan a los cárteles en ambos lados de la frontera.
FOCO EN EL FENTANILO: UNA CRISIS BINACIONAL
La dimensión más crítica de esta operación es la epidemia del fentanilo. Una droga que ha sido producida y traficada en masa por los cárteles mexicanos con precursores químicos provenientes de China e India. Los fiscales advierten que esto ha dejado de ser solo un tema de seguridad nacional y se ha convertido en una emergencia sanitaria de escala internacional.
El fiscal federal Matthew Clayton lo dijo sin rodeos:
“Seguimos comprometidos con garantizar que Los Chapitos y su violenta organización ya no inunden nuestras comunidades con este veneno”.
¿UNA NUEVA ERA EN LA GUERRA CONTRA EL NARCO?
Con esta campaña, el gobierno de Estados Unidos pretende enviar un mensaje contundente: ya no hay refugio seguro para el crimen organizado. Aunque opere desde el extranjero. Pero al mismo tiempo, surge una pregunta clave:
¿Puede esta estrategia dar frutos sin una verdadera cooperación con México y sin tocar las estructuras de corrupción que permiten que estos cárteles florezcan?
Mientras tanto, los líderes criminales enfrentan el cerco cada vez más cerrado de una operación multifacética que busca no solo derribar estructuras, sino cambiar el paradigma de la lucha antidrogas.










































