A más de seis años del asesinato de una mujer y una niña en el poblado de Barrio Nuevo de Santo Domingo de Morelos, las autoridades judiciales lograron finalmente vincular a proceso al presunto responsable, N.S.H., por el delito de homicidio calificado con ventaja.
Los hechos ocurrieron el 7 de marzo de 2018, cuando las víctimas —una mujer identificada como F.M.M. y una menor de edad cuya identidad se mantiene reservada por ley— se encontraban en el interior de su domicilio. Según la investigación, el acusado ingresó al inmueble y abrió fuego contra ambas, causándoles heridas graves que terminaron con sus vidas al día siguiente, cuando recibían atención médica en un hospital de San Pedro Pochutla.
Un crimen con impacto profundo: violencia letal contra mujeres y niñas
Este caso evidencia, una vez más, la persistente violencia feminicida que afecta a comunidades rurales en el estado de Oaxaca, donde la impunidad y la falta de recursos institucionales suelen retrasar el acceso a la justicia.
A pesar de la gravedad del crimen, fue hasta años después que se logró la detención del imputado, gracias a una orden de aprehensión cumplimentada por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Durante la audiencia, y tras la presentación de pruebas, el juez determinó vincular a proceso a N.S.H., imponiendo la medida cautelar correspondiente y fijando un plazo de un mes para la investigación complementaria.
¿Por qué tardó más de seis años? Una justicia que llega, pero tarde
La prolongada brecha de tiempo entre el crimen y la vinculación a proceso del presunto responsable pone en evidencia deficiencias estructurales en la impartición de justicia, especialmente en zonas marginadas como la Costa oaxaqueña. A pesar del uso de términos como “perspectiva de género e infancia”, lo cierto es que la respuesta institucional demoró años, mientras que las víctimas y sus familiares enfrentaban el dolor y el vacío del crimen en medio del olvido.
Este tipo de casos no son excepcionales: en múltiples regiones del país, el acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia y sus familias sigue siendo lento, fragmentado y, a menudo, ineficaz.
El reto pendiente: que los crímenes contra mujeres no se queden en el archivo
Aunque en este caso se logró avanzar en el proceso legal, el hecho de que hayan pasado más de seis años para vincular al presunto agresor demuestra que la justicia tardía también es una forma de revictimización. Más allá del cumplimiento de formalidades legales, queda pendiente el desafío de garantizar respuestas oportunas y efectivas ante los delitos de alto impacto, especialmente los cometidos con violencia extrema contra mujeres y menores.
Mientras tanto, en Oaxaca —uno de los estados con mayor incidencia de violencia feminicida en el país— se siguen acumulando casos que claman por verdad, justicia y reparación.






































