En plena conferencia matutina, entre temas de seguridad y movilidad, la presidenta Claudia Sheinbaum fue confrontada con una de las incógnitas más persistentes de la humanidad: ¿hay vida en otros planetas? ¿Y México ha tenido contacto con ella?
La pregunta no vino de un ciudadano cualquiera, sino del periodista Carlos Pozos, mejor conocido como “Lord Molécula”, quien trajo al presente el caso OVNI de Campeche, un expediente que, a más de dos décadas de su registro, sigue generando polémica, teorías y, ahora, carcajadas presidenciales.
EL CASO QUE NUNCA SE CERRÓ
El 5 de marzo de 2004, un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, el C26-A, realizaba un patrullaje rutinario sobre Campeche. El mayor Magdaleno Castañón Muñoz estaba al mando cuando el radar de la aeronave captó puntos luminosos y objetos voladores no identificados. Lo que comenzó como un vuelo normal terminó convertido en un archivo clasificado.
Lo extraordinario del caso no es solo el avistamiento, sino que fue la primera y única vez que autoridades mexicanas reconocieron públicamente un evento de esta naturaleza.
¿El video? No fue a un laboratorio científico ni a una institución astronómica. Fue entregado directamente a Jaime Maussan, periodista y ufólogo, quien lo difundió internacionalmente.
“Hasta hoy, sigue siendo la única copia”, subrayó Pozos ante la prensa.
UNA RESPUESTA QUE GENERÓ RUIDO (Y RISAS)
Ante el cuestionamiento directo sobre si cree en OVNIs o existe vida extraterrestre, la presidenta respondió entre risas:
“Para que no digan que hay temas que no se tocan en la mañanera, aquí hay de todo…”, bromeó.
“Tengo mi opinión, pero prefiero dejarlo en manos de los científicos y de la Secretaría de la Defensa Nacional”, concluyó, sin aclarar si se reabriría el caso.
La ambigüedad de su respuesta dejó espacio para la especulación. ¿Risa nerviosa o evasión política? ¿Por qué el caso sigue cerrado? ¿Y por qué no se ha entregado el video original a especialistas?
EL DEBATE: CIENCIA, DESINTERÉS O ENCUBRIMIENTO
El hecho de que la única prueba del fenómeno haya sido entregada a un personaje polémico como Maussan —y no a un organismo científico— ha generado críticas en sectores académicos y conspirativos por igual.
Astrofísicos, investigadores del INAOE y divulgadores científicos han señalado durante años que el Estado mexicano no tiene un protocolo serio para manejar fenómenos aéreos anómalos. Mientras tanto, la SEDENA ha guardado silencio sistemático desde 2004.
¿QUÉ DICE LA CIENCIA?
El astrofísico Julio Herrera (UNAM) ha dicho que “los fenómenos luminosos pueden tener muchas explicaciones naturales… pero el gobierno no ayuda si se niega a compartir la evidencia”.
Para el analista Gustavo Medina Tanco, de la AEM, “México no tiene una política clara sobre fenómenos aeroespaciales anómalos, lo que impide una discusión seria y técnica”.
¿POLÍTICA EXTRATERRESTRE?
El momento ha desatado múltiples reacciones en redes sociales. Algunos critican la trivialización del tema por parte del gobierno:
“Una presidenta científica no puede burlarse de los temas que la ciencia aún está investigando”, tuiteó el investigador y periodista Jesús Mendoza.
Otros ironizan con que, en un país con desaparecidos, violencia e impunidad, hablar de OVNIs podría ser el menor de los problemas… o una conveniente cortina de humo.
¿Y SI REALMENTE VIERON ALGO?
Mientras Sheinbaum pasa la bola a la Defensa Nacional, los ciudadanos siguen sin respuesta clara sobre un evento que ocurrió hace más de 20 años, pero que nunca fue oficialmente explicado. ¿Se trató de tecnología militar? ¿Fenómenos atmosféricos? ¿O algo más?
Y lo más importante:
¿por qué México no tiene una política de transparencia científica sobre fenómenos aéreos?
FINAL ABIERTO: ¿REÍR O INVESTIGAR?
Lo cierto es que el gobierno de Sheinbaum, a diferencia del de Fox, tiene hoy más herramientas científicas, satelitales y tecnológicas para dar un giro a la narrativa: abrir los archivos, digitalizar los avistamientos, colaborar con científicos reales y dejar que el país discuta el tema con datos, no con memes o risas.
Porque si no fue un OVNI, ¿por qué se ocultó? Y si sí lo fue… ¿quién más lo vio?











































