Activistas y colectivos exigieron al gobierno de Oaxaca asumir sus responsabilidades para enfrentar la gentrificación y turistificación de la entidad, pues ambos fenómenos están atentando con el derecho de las personas a vivir donde nacieron, además de que desplazan a comunidades enteras, encarecen la vida cotidiana y reducen las calles a un “decorado al servicio de intereses financieros”.
Este martes, durante la presentación del primer Encuentro Nacional en contra de la Gentrificación, representantes de colectivos como Miscelánea Oaxaqueña, Radical y la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y del Territorio señalaron que los responsables de la gentrificación y turistificación son las inmobiliarias, las plataformas de alojamiento como Airbnb y los gobiernos.
En conferencia de prensa, aclararon que el movimiento en contra de la gentrificación no es una lucha nacionalista ni xenófoba sino por el derecho a la vida y a la dignidad. Esto luego de denunciar que el gobierno no ha asumido su responsabilidad en estos procesos sino que “ha optado por deslegitimar la protesta ciudadana acusándola de xenofobia o discriminación hacia personas extranjeras”.
Las y los activistas explicaron que en el caso de Oaxaca el modelo de turistificación no beneficia a las y los habitantes sino que los recursos se quedan en manos de inversionistas, empresas hoteleras, revistas de viaje, aerolíneas, etcétera, pero no en el estado.
Aunque reconocieron que la actividad turística es parte del Producto Interno Bruto, también explicaron que los gobiernos tienen la responsabilidad de promover otras formas para impulsar la economía.
De igual forma, criticaron las políticas gubernamentales con las que se han promovido a las comunidades indígenas y populares con la etiqueta de pueblos o barrios mágicos, propiciando así otra forma de despojo: la “mercantilización de lo indígena, lo comunitario y lo ancestral, usado como envoltorio para atraer la inversión, sin ningún respeto real por la auto determinación, el territorio y la vida digna de estos pueblos”.
Las comunidades indígenas, apuntaron, no necesitan ser visibilizadas a través del turismo sino reconocidas y respetadas en su lucha por la tierra, el agua, la vivienda y la autonomía.
Por ello exigieron a gobiernos como el de Oaxaca frenar inmediatamente la “expansión de mega proyectos disfrazados de desarrollo, moratoria a nuevas licencias para alojamientos turísticos en zonas tensionadas, reconocimiento de los derechos territoriales de comunidades indígenas y populares, regulación estricta de plataformas como Airbnb y expropiación de viviendas acaparadas por fondos de inmobiliarias”.
Asimismo, exigieron “que se deje de usar el discurso de odio al extranjero como discurso político para no hablar del verdadero problema: el modelo neoliberal de ciudad y territorio”.
A un año y medio de la primera marcha-calenda en contra de la gentrificación realizada en la ciudad de Oaxaca, colectivos y activistas desarrollarán del 16 al 21 de julio el primer Encuentro Nacional contra la Gentrificación. Las sedes del programa que reunirá a colectivos, activistas, población en general y especialistas serán el municipio de Santa María Atzompa y Oaxaca de Juárez.












































