La contaminación del agua, la deforestación, la destrucción del entorno natural, crecimiento excesivo de las ciudades, la contaminación ambiental, entre otros elementos han colocado a Oaxaca en una condición crítica. Cuidar los recursos naturales es asegurar el futuro de nuestro estado y es una tarea que compete a la sociedad en su conjunto y que puede ejecutarse desde los hogares con pequeñas acciones como cuidar el agua, disminuir el consumo de energía eléctrica o desplazarse en medios de transporte no contaminantes.
Se necesita redoblar los esfuerzos y construir conciencia social sobre el cuidado del medio ambiente, pues de lo contrario las acciones tienden a ser mínimas. Ante el creciente deterioro ambiental que sufre nuestro estado y en especial la capital, urge reforzar los espacios de participación social y de las autoridades para emprender acciones rápidas y coordinadas para no seguir agrediendo el entorno natural y sus recursos.
Hay diversos problemas que contribuyen a una mayor contaminación de suelo, de bosques, de río y del aire, además del mal uso del agua, tanto por su falta como por su presencia destructiva. Además de los cambios de uso de suelo, ya que bosques, selvas y manglares y otros sistemas han sido modificados, tanto para crear infraestructura como para zonas de ganadería y agricultura.
Tales condiciones, obligan a actuar con decisión para elaborar un plan de conservación del medio ambiente, que incluyan elementos para atender los efectos del cambio climático.
Urge contar con un conjunto de leyes, regulaciones, convenios, estatutos y reglamentos que buscan regular la interacción entre la humanidad y el medio ambiente, con el objetivo de garantizar un equilibrio entre el desarrollo económico y social y la preservación del entorno.
Retos pendientes
Los programas sociales en las últimas décadas sólo han contenido la pobreza y no la han abatido, por lo que se requiere rediseñarlos para hacerlos efectivos, y que un crecimiento sostenido y vigoroso es el camino más eficaz para combatir este problema. Un país crece porque tiene proyectos e inversión y más que las reformas, falta tener claro cuál es el proyecto de país que se quiere a mediano y largo plazos para que se pueda estar invirtiendo.
Combatir la pobreza en México es un desafío que requiere un enfoque integral, sostenible y coordinado. Según datos recientes, más del 40% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza, enfrentando carencias como el acceso limitado a educación, servicios de salud, vivienda digna y empleo bien remunerado.
La pobreza aumentó porque el crecimiento económico mediocre no alcanza para dar más ingresos a los pobres, y mientras el Gobierno no sea capaz de generar un crecimiento mayor y más estable, esta cantidad seguirá en aumento.
Reducir la pobreza de manera estadística es muy sencillo para los gobiernos a través de dar subsidios transitorios a los ingresos, pero esto no resuelve el problema estructural de los pobres y la única manera de hacerlo es generando empleos permanentes y bien remunerados, lo cual solo se logra con crecimiento mayor y estable.
La erradicación de la pobreza también pasa por fortalecer los programas de protección social. Transferencias económicas condicionadas, como las becas para estudiantes y apoyos alimentarios, son esenciales para aliviar la pobreza inmediata, pero deben complementarse con políticas que promuevan la autosuficiencia a largo plazo.
Combatir la corrupción y garantizar la transparencia en el uso de los recursos públicos es indispensable. Cada peso destinado a programas sociales debe llegar a quienes más lo necesitan, evitando desvíos y asegurando resultados tangibles.


































