MIREYA NATALI CRUZ LÓPEZ
Menstruación digna: una agenda pendiente
En México, la menstruación sigue siendo un tema rodeado de tabúes, invisibilizado y relegado al ámbito de lo privado. Pero hablar de menstruación es hablar de derechos, de dignidad y de justicia social. En Oaxaca, donde las desigualdades siguen siendo profundas, gestionar un ciclo menstrual de forma digna no es un derecho garantizado, sino un privilegio al alcance de unas pocas.
En las comunidades más pobres de Oaxaca, la falta de acceso a productos menstruales es un problema cotidiano que afecta especialmente a niñas y adolescentes. En algunas escuelas, las maestras se ven obligadas a organizarse para comprar toallas sanitarias para las alumnas que las necesitan. Si bien este gesto es admirable, no son las maestras las responsables, deberían de existir políticas públicas que garanticen este derecho.
La gestión menstrual no debería depender de la solidaridad ni del esfuerzo individual de las docentes, sino de políticas públicas efectivas que garanticen acceso universal a productos menstruales, especialmente en las regiones más marginadas.
En un país donde más del 40% de las mujeres viven en condiciones de pobreza, el acceso a productos menstruales se convierte en una carga económica. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, para algunas familias este gasto puede representar hasta el 8% de su ingreso mensual. Ahora imaginemos este panorama en Oaxaca, donde millones de personas carecen de agua potable o sanitarios adecuados.
¿Cómo pueden niñas y adolescentes gestionar su menstruación en un contexto así? La respuesta es clara: no pueden. Por eso, muchas faltan a la escuela durante su periodo, lo que prolonga el círculo de la desigualdad. Menstruar en estas condiciones no es solo incómodo, es indigno.
Oaxaca ha dado pasos importantes al aprobar leyes que garantizan la entrega gratuita de productos menstruales en escuelas y centros de salud, así como se lee, en 2021 se reformó para que cualquier persona menstruante pudiera tener toallas sanitarias de manera gratuita. Sin embargo, estas leyes no han pasado del papel a la acción. Mientras Escocia distribuye productos menstruales de forma gratuita en espacios públicos, en Oaxaca las niñas siguen dependiendo de la buena voluntad de sus maestras.
La justicia menstrual no se trata solo de proveer insumos; se trata de reconocer que a menstruación es un tema de salud pública y derechos humanos. Es necesario garantizar infraestructura adecuada, acceso al agua potable y educación menstrual en todos los niveles.
Más allá de las barreras económicas y estructurales, persiste un silencio que rodea a la menstruación, perpetuando la vergüenza y la desinformación. Hablar abiertamente sobre este tema no solo ayuda a romper estigmas, también permite avanzar hacia políticas públicas más inclusivas.
En Oaxaca, la menstruación digna no puede seguir siendo un privilegio reservado a quienes pueden costearla. Es hora de abrir el debate para que se comiencen a generar políticas públicas que garanticen el acceso universal a productos menstruales, infraestructura adecuada y educación. Menstruar no es una elección; vivirlo en condiciones dignas, tampoco debería serlo.
X @Natali_Cruz_


































