Artículo 6°: La libertad que no podemos dar por sentada
La libertad de expresión es la piedra angular de cualquier democracia. En México, esta libertad está consagrada en el Artículo 6° de nuestra Constitución, garantizando a todos los ciudadanos el derecho a expresar sus ideas, informar y ser informados. Pero hoy, más que nunca, este derecho se encuentra en riesgo. En un país como el nuestro, con instituciones que aún carecen de la fortaleza necesaria para garantizar la justicia y la seguridad, ejercer la libertad de expresión se ha convertido en un acto de valentía y, en algunos casos, de vida o muerte.
México es uno de los países más peligrosos para ser periodista. Las cifras de asesinatos y agresiones a comunicadores son alarmantes y, lamentablemente, no dejan de aumentar. Ejercer el periodismo en nuestro país es un acto de alto riesgo, donde no solo se pone en juego la vida del periodista, sino también la seguridad de sus seres queridos. Aplaudimos a los periodistas que, a pesar de las amenazas y del miedo, continúan haciendo su trabajo, investigando y denunciando. Ellos son quienes se mantienen firmes frente al riesgo, y quienes más merecen nuestro respeto y admiración.
En el contexto actual de México, el poder se está concentrando cada vez más. Las reformas impulsadas por el gobierno han reforzado su control sobre las instituciones y han debilitado los contrapesos que tanto necesitamos. En este escenario, la libertad de expresión se vuelve fundamental. Es el medio para cuestionar al poder, para sacar a la luz los actos de corrupción y para informar de manera imparcial sobre las decisiones que afectan a la sociedad. El periodismo tiene la obligación principal de ser crítico, de no servir al poder, sino de servir a la verdad. Pero el riesgo está ahí, porque este mismo poder busca constantemente cooptar a los medios informativos, silenciar las críticas y asegurar que solo se cuenten las historias que le convienen.
Es por eso que debemos reconocer y valorar el trabajo de los periodistas de investigación. Ellos no solo se enfrentan al poder político, sino también a la delincuencia organizada que controla muchas zonas del país. En un México donde la inseguridad es el pan de cada día, denunciar las injusticias y sacar a la luz la realidad de lo que vivimos es, sin duda, un acto heroico. Cada reportaje que expone las redes de corrupción, cada historia que cuenta las injusticias, es una victoria para la verdad y un recordatorio de que aún hay quienes luchan por un México mejor.
Vivimos en un momento histórico, donde las redes sociales han transformado nuestra manera de comunicarnos y de ejercer nuestra libertad de expresión. Hoy, cualquier persona puede expresar sus opiniones, compartir información y alzar la voz en cualquier momento. Pero esto también conlleva una gran responsabilidad, especialmente para quienes ejercen el periodismo como profesión. En un mundo lleno de información, los periodistas deben actuar con sentido crítico, ser responsables, imparciales y lo más objetivos posible. Su papel es fundamental para que la sociedad pueda contar con información veraz y oportuna, para que podamos entender lo que sucede a nuestro alrededor y tomar decisiones informadas.
Finalmente, no puedo dejar de felicitar al periódico El Imparcial el mejor diario de Oaxaca por su 73 aniversario este 26 de noviembre. Durante todos estos años, El Imparcial ha ejercido el Artículo 6, defendiendo la libertad de expresión y manteniéndose firme en su compromiso con la verdad. Agradezco al periódico por darme la oportunidad de ejercer mi libertad de expresión, por ser un espacio donde las voces pueden ser escuchadas y donde la verdad siempre encontrará un lugar para ser contada.
La libertad de expresión es un derecho que no podemos dar por sentado. Debemos defenderla, valorarla y ejercerla con responsabilidad. Porque sin libertad de expresión, no hay democracia. Y sin democracia, no hay futuro.



































