La violencia sexual y la explotación infantil son fenómenos devastadores que afectan a miles de menores cada año en México. No sólo la magnitud del problema es alarmante, sino también la cercanía de los agresores: el 60% de los casos de abuso provienen de familiares o personas cercanas al entorno de la víctima. Tal escenario obliga a actuar por la infancia y adolescencia y eliminar la violencia en la niñez y su derecho a vivir sin ella.
Cada día, en México, más de 30 niños y niñas son víctimas de abuso sexual, según datos de Inegi, una cifra que coloca al país en una situación alarmante frente a la protección de los menores de edad. De ahí la trascendencia de brindar acompañamiento y protección para niñas, niños y adolescentes en contacto con la violencia.
Nuestro país encabeza la lista de abuso sexual infantil entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En aras de prevenir y erradicar la violencia sexual infantil se promueven cambios legislativos y colabora con autoridades para fortalecer los marcos legales y asegurar que se protejan de manera efectiva los derechos de la infancia.
En alianza con organizaciones locales e internacionales, ofrecer espacios seguros y apoyo integral a los menores sobrevivientes de abuso y explotación, ayudándolos en su proceso de recuperación. Los abusos y la violencia sexual contra los niños es una oportunidad no sólo para reconocer la urgencia de la situación, sino también para hacer un llamado a la acción.
Por tanto, se deben de fortalecer los marcos legales que protejan a los menores y garanticen sanciones más severas para los agresores, así como promover la participación de la sociedad civil en la protección de la infancia, a través de programas de sensibilización y apoyo a las víctimas.
Cambio climático
Uno de los mayores problemas relacionados con el cambio climático es la seguridad alimentaria. Las personas más pobres muchas de las cuales son agricultores y pescadores, están siendo los más afectados por las altas temperaturas y el aumento de la frecuencia de desastres relacionados con el clima.
Al mismo tiempo, la población crece de manera constante y se espera que llegue a 9 mil 600 millones de personas en 2050. Para cubrir una demanda tan grande, los sistemas agrícolas y alimentarios tendrán que adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y hacerse más resilientes, productivos y sostenibles.
Cultivar alimentos de manera sostenible significa adoptar prácticas que producen más con menos en la misma superficie de la tierra y usar los recursos naturales de forma juiciosa. Significa también reducir la pérdida de alimentos antes de la fase del producto final o venta al por menor a través de una serie de iniciativas, que incluyen una mejor recolección, almacenamiento, embalaje, transporte, infraestructuras y mecanismos de mercado, así como marcos institucionales y legales.
El cambio climático afecta la producción de alimentos en México de varias formas, especialmente a través de fenómenos climáticos extremos, como sequías, tormentas y temperaturas elevadas. Estos cambios están alterando los ciclos de cultivo, disminuyendo la calidad del suelo y afectando la disponibilidad de agua, lo que resulta en una menor producción agrícola.
En zonas agrícolas clave, como el norte y el centro del país, la falta de agua ha reducido la producción de maíz, frijol y otros cultivos básicos. La sequía ha obligado a agricultores a reducir la siembra, lo que afecta directamente la disponibilidad de alimentos en el mercado y su precio.

































