Debido a los últimos acontecimientos hidrometeorológicos registrados en diversas regiones del estado, es urgente que los gobiernos y las personas adopten medidas encaminadas a minimizar estos riesgos, como su prevención y mitigación e incluyan actividades de preparación.
Sensibilizar a la opinión pública sobre una serie de acciones, políticas y prácticas que se han aplicado con éxito para reducir la exposición a los desastres en distintas comunidades, y con las que se ha contribuido a salvar hogares y medios de vida. Esto representa un gran desafío, que sólo se puede superar a través de la coordinación, la cooperación y la colaboración entre los diversos grupos implicados.
Si bien no todas las amenazas naturales generan consecuencias devastadoras, una combinación de factores naturales, culturales, sociales y políticos contribuyen a que se originen desastres. Durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a amenazas naturales, en especial, mujeres y niñas.
La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos, en especial, inundaciones, tormentas y olas de calor, y han duplicado sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y erupciones volcánicas.
Los desastres naturales son inevitables, pero los daños que estos causan pueden minimizarse; en cambio, la vulnerabilidad social, económica y ambiental pueden exacerbarlos. En cualquier caso, nadie está a salvo de ser víctima de una catástrofe natural.
Por lo tanto, la reducción del riesgo de desastres concierne a todo el mundo, desde los campesinos hasta los jefes de estado, desde los banqueros hasta los abogados, desde los meteorólogos hasta los jefes de medios de comunicación.
Trata de personas
En aras de abatir la trata de personas, una constante debe ser la vigilancia sobre este comportamiento en calles de la ciudad, en especial, cuando aparecen niños y niñas que acompañan a sus jóvenes madres a pedir dinero. Más allá de que se revisen casos de infantes que venden productos que no están permitidos.
En el ámbito municipal los inspectores en la vía pública deben tener la responsabilidad de atender esta situación, para evitar que tanto niños como jóvenes sean utilizados en este tipo de actividades. Es necesario divulgar el marco legal con el que contamos en el país para combatir la trata y a los tratantes, que las mayorías sepan que existe un delito degradante, que humilla a las personas y las explota, y que el Estado tiene un entramado jurídico para prevenir la trata, proteger a sus víctimas y castigar a los delincuentes.
Ante la presencia de niños y niñas en los principales cruceros de la capital se actúa y colabora con el Gobierno del Estado, a través de las instancias correspondientes. Por ello urge proteger a los infantes, estar atentos a los indicios, las señales que pueden alertarnos en casos o situaciones de riesgo, además de denunciar los casos de explotación de los que tengamos conocimiento.
En México, a la trata de personas se le sigue viendo exclusivamente desde la perspectiva criminal, es decir, como un delito, que en la mayor cantidad de las veces pareciera aislado; sin embargo, se encuentra asentada en profundas raíces sociales, económicas y culturales, que requieren ser visibilizadas para comprenderlas y, en consecuencia, formular estrategias no reactivas sino planificadas para su atención. Esto significa que se deben analizar las diferentes situaciones de vulnerabilidad que posicionan a determinadas personas o grupos entre aquellos más fáciles de acceder por los tratantes.

































