Ordenar el crecimiento de asentamientos humanos, dotarlos de equipamiento urbano, infraestructura y servicios necesarios para propiciar su desarrollo es una tarea de todos quienes están inmersos en el tema. En nuestra capital, como en las principales ciudades del estado, los asentamientos espontáneos, marginales, descontrolados o informales son formas de hábitats precarios establecidos en su mayoría en zonas urbanas.
Estos asentamientos son creados por un sector de la población sin los permisos de los organismos competentes, con un reducido ingreso económico, que al construir de forma ilegal fomentan la exclusión, por ser zonas sin dotación de servicios básicos, carentes de planificación.
Ante esa situación es necesaria la intervención y la participación coordinada de las autoridades federales, estatales y municipales para alcanzar el desarrollo urbano, la adquisición de reservas territoriales y el aprovechamiento del suelo interurbano.
Además de lograr el ordenamiento territorial y ecológico, la identificación de riesgos y el financiamiento para la vivienda, ya que actualmente los municipios no cuentan con la visión y los recursos para poder invertir en la planeación del crecimiento de sus ciudades.
Aunado a ello, la marginación es un elemento que influye significativamente en el tema de vivienda, pues deriva de la combinación de una enorme dispersión poblacional en una superficie que es en 70 por ciento montañosa, lo cual implica gran dificultad para hacer llegar la infraestructura social y productiva a las localidades, así como el encarecimiento de los bienes y servicios. Tal es la trascendencia de consolidar la planeación del crecimiento urbano de las ciudades medias del estado.
Rescatar inmuebles
Urge rescatar las propiedades privadas que forman parte del patrimonio cultural de la humanidad que están en malas condiciones y deben de protegerse, pero desgraciadamente muchos de los propietarios de estos inmuebles en mal estado nunca aparecen y hay que acudir al Registro Público de la Propiedad para conocer quiénes son, lo cual dificulta llevar a cabo su rehabilitación que ha propiciado colocar en grave riesgo el paso de los peatones.
Muchos de ellos argumentan que no cuentan con dinero para llevar a cabo la reconstrucción y otros más aseguran que la tramitología de dependencias estatales, municipales y federales, entre ellas del mismo Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es casi imposible de cumplir, lo cual impide su rescate.
Nuestro estado es uno de los estados con mayor sismicidad en la República Mexicana al registrar aproximadamente el 25% de los movimientos telúricos del país. Esta situación ha provocado en los últimos años innumerables afectaciones en los bienes inmuebles.
De ahí que la conservación de los edificios en el Centro Histórico y la propia ciudad representa una gran responsabilidad de los gobiernos estatal y municipal, de igual forma una oportunidad para reunir talentos y disciplinas múltiples, pues deben ser los especialistas quienes sean responsables de las acciones.
El rescate de las propiedades privadas que forman parte del patrimonio cultural de la humanidad que están en malas condiciones y deben de protegerse, no sólo se requiere del trabajo de arquitectos y restauradores, sino también de arqueólogos, historiadores, urbanistas, mano de obra calificada en oficios como los canteros, herreros, carpinteros y muralistas, los cuales en la actualidad son escasos.
Actualmente, estos edificios representan riesgo para los ciudadanos, ya que en cualquier momento se pueden colapsar y causar daños, por lo que se debe trabajar en el rescate patrimonial de inmediato, buscando diferentes alternativas.



































