Si bien es cierto la temporada de estiaje ya pasó, también lo es que se aproxima y amenaza con ser muy severo, sin que hasta ahora se conozca la estrategia que las autoridades adoptarán para tratar de evitar que su impacto sea muy severo como sucedió en meses anteriores y que exhibió la endeble infraestructura hidráulica en nuestra capital.
Alrededor de 300 colonias de Oaxaca de Juárez y algunas zonas de municipios conurbados esperan que el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPA) garantice el abasto del líquido, pues para lograrlo necesita de 1 mil 500 litros de agua por segundo y la constante como permanente rehabilitación de las líneas de distribución.
Hoy el reto es garantizar el mantenimiento oportuno de las tuberías para hacer frente a la temporada de estiaje, pues en este periodo la disponibilidad del agua disminuye entre 50 y 60%. Uno de los problemas es que 60% de la red es antigua y obsoleta, tiene más de 60 años de antigüedad. Y no se trabaja en la captación de agua de lluvia, la construcción de represas filtrantes en la zona norte para recargar el manto freático, reforestar y promover una cultura del agua.
Garantizar el abasto de agua a la capital del estado y la zona conurbada, enfrenta serios y graves problemas, como el abatimiento de los niveles freáticos, la presencia de fierro y manganeso y la contaminación bacteriológica. Así como el deterioro de la infraestructura hidráulica, el crecimiento anárquico y el mal estado de la red que complica sensiblemente la distribución.
El acuífero de Valles Centrales está conformado por 11 municipios, incluyendo Oaxaca de Juárez y la mayor parte de este acuífero es para uso agrícola en aproximadamente 70%.
Mientras que en el estado poco o nada se sabe sobre los trabajos de rehabilitación, mejoramiento de infraestructura, capacitación y fortalecimiento de los organismos operadores para resolver el problema de distribución.
Mayor eficiencia
Con la premisa de mayor transparencia y rendición de cuentas, el compromiso de las autoridades estatales y federales debe ser una verdadera austeridad que ayude a hacer más con menos. Convertir en realidad estos compromisos será atender una sentida demanda de la ciudadanía que exige castigar impunidad y corrupción.
Es necesario que el compromiso de adoptar medidas de austeridad y racionalidad, así como eficacia, eficiencia, transparencia, honradez, control y rendición de cuentas en el ejercicio de todos los rubros de gasto. Si bien se viven tiempos difíciles para la economía y el bienestar de la población, se deben de multiplicar los esfuerzos para alcanzar los objetivos planteados.
Agobiada por los excesos de funcionarios de pasadas administraciones, los oaxaqueños exigen de los servidores públicos un verdadero compromiso con las aspiraciones de una sociedad sumida en los últimos lugares de educación, salud, vivienda, y otros indicadores. Los funcionarios responsables ya saben en dónde deben actuar, en especial cuando se habla de reducir gastos y alentar ahorros.
Es indudable que la percepción ciudadana sobre la corrupción es sumamente alta y si bien se han aprobado leyes que deben servir para prevenir, detectar y sancionar faltas administrativas, faltas administrativas graves y hechos de corrupción, es necesario redoblar esfuerzos en todos los ámbitos.



































