La última y nos vamos…
Nos encontramos al final del período presidencial del AMLO luego de seis años, hay a quienes les pareció eterno el sexenio, pero con sensación de largo o no, su período finaliza. Andrés Manuel se va de la presidencia de la República dejando a su paso grandes pendientes que no pudo resolver; aunque él pueda salir con el simplismo de “yo tengo otros datos”.
Pendientes como una economía interna con creciente inflación, mínima generación de empleo, violencia en aumento y generalizada, así como presencia de crimen organizado en cada entidad del país; a ello le aunamos el deterioro de las instituciones de seguridad social que decidieron no brindar servicios de salud de calidad, ni medicamentos necesarios para casos específicos, como los de los niños con cáncer que es de lo más recordado, pero no es lo único. Uno de los peores manejos de la pandemia en el mundo, así como la mala gestión de los desastres naturales.
Barrer la corrupción con la escoba de arriba hacia abajo, decía él al inicio de su sexenio, hoy lastimosamente se ha visto que esa escoba sirvió para meter el polvo debajo de la alfombra y de los sillones, para seguir generando su propia mugre.
Convertir la conferencia mañanera de una herramienta de comunicación a estrategia política que además de informar, le sirvió para poner agenda, desacreditar a sus adversarios políticos, influir en la campaña presidencial y atacar a medios y periodistas críticos de su gobierno, fue la columna vertebral de su mandato, pues desde el 3 de diciembre de 2018, López Obrador se mantuvo de pie frente al atril respondiendo a preguntas de periodistas y comunicadores digitales o escuchando las exposiciones que integrantes de su gabinete realizaron sobre los avances y desafíos de su gobierno.
Fueron 1436 conferencias mañaneras las que habrá realizado AMLO a lo largo de todo su sexenio, incluyendo la de mañana lunes 30 de septiembre, aunque la de mañana será una fiesta con los reporteros de la fuente presidencial en la que, según dijo, rifará su reloj entre ellos.
Según señalan los expertos en comunicación “la mañanera” sentará un precedente en México como ejercicio de comunicación política, pues le permitió al presidente romper el cerco informativo del que por años se quejó e informar directamente a los ciudadanos con “sus otros datos” y de paso, hacer propaganda a favor de su proyecto político y no dejar espacios a la oposición.
En cada sexenio, el presidente determina cuál será el modelo de comunicación mediante el cual transmitirá los logros de su gobierno. López Obrador optó por una “mañanera”, un ejercicio que tiene sus orígenes en el encuentro que sostenía con periodistas cuando era jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal entre 2000 y 2005.
Desde el primer día hábil de su gobierno, AMLO se convirtió en el vocero de su propia administración. Uno de los salones de Palacio Nacional fue acondicionado con sillas, un templete, una pantalla, equipo de audio, rieles, y cámaras para transmitir por canales oficiales o redes sociales el mensaje del presidente.
Hay especialistas que señalan que con “la mañanera” se avanzó mucho en garantizar la libertad de expresión, no obstante, hay también quienes consideran que la conferencia matutina de AMLO fue un espacio de estigmatización para periodistas, y que ha influido para que México hoy sea el país más peligroso para ejercer la profesión. Por otra parte, hay quienes opinan que su conferencia matutina le funcionó bien para su propia aprobación; el presidente ha utilizado las mañaneras para fijar sus posturas, para dejar claras sus posiciones y para apoyar a las personas como es el caso de la presidenta electa. Entonces le ha servido y bien o mal ha logrado estar todos los días es todos en todos los espacios noticiosos de este país con lo que él quiere que se diga de él.
Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que fue un espacio de estigmatización y ataque a la prensa. La gran mayoría de los ataques que se documentaron en la Ciudad de México fueron proferidos en la conferencia matutina en contra de periodistas con nombre y apellido y con medios de comunicación. Estigmatización y desinformación, fueron la característica o el sello particular de las mañaneras, sostienen algunos analistas.
Asimismo, cabe destacar que de los 167 asesinatos de comunicadores ocurridos en México entre el año 2000 y 2024, 46 (27%) ocurrieron en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con Enrique Peña Nieto también fueron 46 (27%), con Felipe Calderón (28%) y con Vicente Fox 22 (13%).
Con este panorama de riesgo, el presiente ha denostado desde Palacio Nacional a los a periodistas que han sido muy críticos con su gobierno, al grado de exhibir información personal para desacreditar, pero no para desmentir la información presentada por ellos sobre las fallas o presunta corrupción en su gobierno.
A sugerencia de Morena y del propio presidente Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum confirmó que también realizará sus “mañaneras”, aunque se desconoce todavía el formato, duración y lugar donde la primera mujer en ocupar la Presidencia podrá escuchar las preguntas de medios de comunicación. Asimismo, se esperaría que sus declaraciones sean puntuales, pues a AMLO disfrazado de “sus otros datos”, se le contabilizaron miles de afirmaciones no verdaderas: en promedio 86 por conferencia.


































