Aunque suene exagerado, pero Oaxaca se ha convertido en los últimos años en una de las entidades más violentas del país. Las ejecuciones, los asaltos y robos se han convertido en algo común, es más, los asaltos callejeros para despojar a los automovilistas de sus unidades que nunca se habían visto, ahora son algo cotidiano. La semana pasada se presentaron dos asaltos a bancos. En menos de 24 horas al menos tres sujetos despojaron incluso a los cuenta-habientes de dinero, en los rumbos de Santa Lucía del Camino. Al día siguiente empleados de una gasolinera fueron obligados a entregar el dinero recibido durante las ventas del día. Un elemento de la Policía Auxiliar, Bancaria, Industrial y Comercial (PABIC) fue lesionado.
Y esto es nota cotidiana. El robo de motocicletas, de vehículos de motor y a casas habitación se han multiplicado sin que las autoridades hayan propuesto una alternativa a esta crisis de seguridad. Los vecinos y las comunidades son quienes han impuesto su propia ley, como son algunos casos de los ladrones de Macuilxóchitl, que fueron prácticamente quemados vivos o el ladrón que fue capturado en Etla, que fue amarrado a un poste y amenazado de muerte.
Pero, ¿qué es lo que propone el gobierno estatal a través de la Secretaría de Seguridad Pública, para remediar esta situación crítica y preocupante? Que se sepa, absolutamente nada. El crecimiento de ilícitos no para, de manera directamente proporcional a la pasividad de las autoridades para instrumentar mecanismos que permitan poner un alto a los delincuentes. En el mismo Valle de Etla se está dando el abigeato, sólo focalizado en la zona de Tuxtepec, el Istmo y la Costa. Esto es, el hampa está desatada sin que poder alguno ponga a la ciudadanía en condiciones de defensa o protección. Es impresionante la pasividad con la que se ven los problemas de seguridad sin que haya acciones tácitas de Estado.
No es un secreto que el titular de la SSP anda en otros menesteres no precisamente en cumplir con la responsabilidad que le otorgó el gobernador Alejandro Murat. Si como dijo éste en ocasión de su Primer Informe de Gobierno el pasado 15 de noviembre, Oaxaca necesita de funcionarios de tiempo completo y con vocación de servicio, es tiempo de que el ejecutivo estatal tome sus providencias en analizar cómo le han funcionado o no sus colaboradores. En materia de seguridad pública vamos mal. Nadie podrá decir lo contrario.
Legislativo programa Glosa
Si las cosas caminan como se debe en el marco institucional y republicano, a esta hora los señores y señoras diputadas locales de los diversos partidos políticos, no hay duda que se está trabajando en la comparecencia de secretarios del gabinete y titulares de las áreas sectorizadas, en el marco de la Glosa del Primer Informe de Gobierno, programadas para la semana que viene. En los últimos tiempos se había hecho común que nuestros legisladores omitieran esta responsabilidad y fueran postergando las comparecencias de los funcionarios. Eso era faltar a sus responsabilidades; negar su deber institucional. La ciudadanía o al menos los que se asumen como representantes populares, deben conocer lo que cada uno de los responsables de las áreas ha realizado en el marco del Plan Estatal de Desarrollo, 2016-2022. Por ello insistimos: no se trata de una cuestión de discrecionalidad o deseos de hacerlo o no, sino de una responsabilidad legislativa que los representantes de los diversos partidos políticos sepan de voz de los secretarios o directores generales, de las especificidades que por cuestiones de tiempo o de espacio no pudo dar cuenta el ejecutivo estatal en su mensaje del Primer Informe.
Los oaxaqueños esperamos que cada quien cumpla con su trabajo y que no haya motivos para desentenderse de lo que la ley nos obliga. Las comparecencias de la Glosa del Primer Informe deben darse en el marco del intercambio de idea e inquietudes entre los poderes legislativo y ejecutivo. Los servidores públicos tienen que informar de lo que además han realizado en sus áreas correspondientes, a las consabidas comisiones legislativas o al pleno, como compete a un órgano emanado de la voluntad popular. Y los medios de comunicación deben conocer lo que cada uno de los responsables de las áreas y dependencias deben informar. La sociedad oaxaqueña exige conocer la verdad y las especificidades de lo que el ejecutivo estatal informó el pasado 15 de noviembre. Para ello hace falta que más allá de la opacidad que se ha vivido en el poder legislativo durante los últimos años, en esta ocasión, ante la crítica que se ha volcado sobre el ejecutivo y lo poco que ha avanzado el estado, nuestros legisladores (as) hagan su trabajo sin poner pretextos para hacer preguntas vagas, sin sustento o simples balandronadas.

































