La abundancia de alimentos ultraprocesados altos en calorías y bajos en nutrientes, combinada con la publicidad y comercialización inapropiada, es una constante amenaza para la salud de niños y adolescentes mexicanos. México ocupa el primer lugar en consumo de productos ultraprocesados en América Latina y el cuarto en el mundo, por lo cual es urgente atender esta problemática.
La situación se agudiza en México debido al acceso a alimentos poco nutritivos, la falta de información y los ambientes obsesogénicos (que promueven malos hábitos alimenticios a través de consumo de alimentos nocivos para la salud). De ahí la recomendación que para combatir esta problemática se debe trabajar en la educación alimentaria, utilizar medidas como los impuestos a bebidas azucaradas, incentivar a los productores para que ofrezcan más comidas sanas o mejorar los etiquetados, entre otras acciones.
No solo se necesita promover acciones y sensibilizar sobre aquellos quienes carecen de alimentos y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria, fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre y la desnutrición, y no solo alimentos como tales sino a través de dietas nutritivas para todos. En un estado como Oaxaca, con un universo de 570 municipios, atender sus carencias y necesidades alimentarias se enfrenta a diversos obstáculos, entre ellas, problemáticas políticas o sociales donde no hay garantías de seguridad.
De ahí la importancia de una mejor nutrición, poniendo fin al hambre, garantizando la seguridad alimentaria y promoviendo el acceso a dietas saludables para todos, especialmente para las personas más vulnerables. También la necesidad de alimentos inocuos, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, así como la transparencia en los mercados y el comercio alimentario.
Flujo migratorio
La ocupación de los migrantes oaxaqueños en los Estados Unidos de Norteamérica va desde labores del campo y de la construcción para los hombres, mientras que las mujeres son contratadas en su mayoría para realizar labores de limpieza del hogar, limpieza en fábricas y comercios. El 40 por ciento de los migrantes oaxaqueños radica en California, el 14.3 por ciento en Nueva York y el 5.9 por ciento en el estado de Texas, mientras que los estados norteamericanos con mayor presencia de oaxaqueños son Washington, Oregón, California, Arizona, Texas, Florida, Nueva York, y Nueva Jersey.
La población nativa de México representa el grupo más numeroso de población extranjera radicada en ese país. Tlacolula de Matamoros y Villa de Etla son los municipios con mayor presencia de migrantes oaxaqueños en la Unión Americana.
De los casi 3 mil kilómetros de frontera que separa ambos países, el cruce hacia o desde Estados Unidos se realiza a través de 23 localidades, ocho de las cuales concentran el 94 por ciento de los flujos que transitan en las dos direcciones.
Las ocho ciudades son: Tijuana y Mexicali en Baja California; Nogales, Sonora; Ciudad Juárez, Chihuahua, Piedras Negras, Coahuila, y Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) ha detectado algunos cambios en la migración México-Estados Unidos, entre los más importantes destacan: la disminución de la emigración masiva de mexicanos indocumentados, el carácter permanente y menos circular de los flujos migratorios, la extensión territorial a lo largo y ancho de ambos países, así como el perfil más heterogéneo de los migrantes.
A lo largo de la historia el hombre ha emigrado en busca de mejores oportunidades para mejorar su vida. Muchas veces los hombres no migran por su propia voluntad sino que una serie de condiciones adversas los obligan a hacerlo.




































