ANA MARÍA SOLEDAD CRUZ VASCONCELOS
La jubilación de una mujer trabajadora, como la de cualquier trabajador, está fundamentada en varios principios legales y sociales que buscan asegurar el bienestar y la seguridad económica después de una vida de trabajo. Estos son los fundamentos en los que descansa la ley federal del trabajo y el derecho burocrático. En el mundo del derecho, las jubilaciones se otorgan únicamente cumpliendo requisitos, que la ley exige. Existen bonos de retiro para los diputados y también en otros casos de funcionarios que no es el tema que deseo explicar, en alusión a una propaganda de desprestigio en contra de quien escribe y de otros compañeros ex magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa y Combate a la Corrupción en el Estado.
Me parece inusual que para fortalecer una decisión fuera de la ley, se exponga públicamente en tono de mofa los derechos de ex servidores públicos que conforme a derecho alcanzan una jubilación, además inflando las cantidades como lo es en mi caso. El juez de Distrito de forma oficiosa me negó el otorgamiento de mi prima de antigüedad, (derecho irrenunciable), y lo acepté; por lo que, la cantidad otorgada es menor a la que se ha publicado y replicado en redes con una finalidad ilegal. La realidad de esas cantidades es el monto acumulado de varios años de incumplimiento.
La jubilación se otorga como un reconocimiento al esfuerzo y la contribución del trabajador a la economía y la sociedad a lo largo de su vida laboral. Este reconocimiento se basa en el principio de justicia social, que busca asegurar que todas las personas, independientemente de su género, puedan disfrutar de una vida digna después de retirarse. La ley contempla el tiempo trabajado y los aportes realizados al sistema de seguridad social para calcular el derecho a una pensión, buscando así una equidad en el trato y beneficios otorgados. Este tribunal administrativo, ya tiene a una magistrada jubilada con el mismo parámetro de nuestro caso. Es muy extraño que, si ya se paga desde hace varios años, una jubilación similar, ahora se hable de auto jubilaciones.
Históricamente, las mujeres hemos enfrentado desigualdades en el ámbito laboral, incluyendo brechas salariales y menores oportunidades de ascenso. Recuerdo que siendo subsecretaria de gobierno, quien era tesorero del Estado, me comentó: “El director del Registro Público de la Propiedad, gana más que tú”; y esa Dirección estaba subordinada a mi cargo. Y me enseñó que había categorías en los cargos y yo era “C” la más baja en el rango de mi cargo. Y así en general, el desempeño de las mujeres es con mayor entrega, pues siempre damos mucho más de lo que la ley nos pide.
Siendo subsecretaria de gobierno, expuse muchas veces mi vida en los reclusorios, Yo no tenía nada que hacer físicamente ahí, pues había un director general de todos los penales que era mi subordinado, y en cada penal un director, pero me propuse rescatar los derechos humanos de los presos y especialmente de las mujeres presas, me involucré en la alimentación, en la separación de mujeres en los penales mixtos, en la visita íntima, en las condiciones de los visitantes no había ni sanitarios para las familias, en los niños que se quedan con los padres o madres presas, especialmente en el trabajo de los internos. En estos penales pasaba de todo y era mucho lo que se tenía que implementar.
Me involucré en las instalaciones, en supervisar personalmente el trabajo de cada director y despedir a los que pasaban droga. Tuve motines, cuando los cambié de instalaciones personalmente, cuando descubrí homicidios de internos. Mi familia me pedía mayor mesura, porque sufrí amenazas de reos peligrosos que había cambiado de penal, pero era indispensable un cambio profundo en los reclusorios, que luego viene otros y se viene abajo todos los logros. Pero cosas que se obtuvieron, a la fecha están, como la remodelación de penales nuevos que los habían construido con gran corrupción y no contaban con los mínimos requerimientos de la arquitectura penitenciaria.
En otra etapa anterior, también reformé totalmente el sistema del Registro Civil, después de cien años que se mantuvo igual. Promoví la producción rural con cooperativas. Perseguí el contrabando del maíz en DICONSA, no lo podían creer en el corporativo de DICONSA porque estaban involucrados algunos gerentes; luché contra la explotación sexual de menores como procuradora del sistema DIF. Como síndica audité la caja chica, sin avisar, del propio presidente municipal, obligándolo a la transparencia de esos fondos.
En el Tribunal sufrí por años hostigamiento laboral, en este momento en que lo escribo entiendo que fue una forma de sometimiento para no observar posibles actos de corrupción. A pesar de ello, varias de mis sentencias fueron premiadas por la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia (AMIJ), integrada por magistrados federales y locales. Recibiendo de manos de los ministros los reconocimientos. Denuncié un fraude procesal de 500 millones en contra del gobierno del Estado, el precio que pagué fue, una persecución por cuatro años, para sacarme del tribunal, y un linchamiento digital con un documento generado por quien me hostigó por cerca de once años, para saciar su mezquindad; mismo que fue aprovechado por el abogado que no logró su objetivo de robarle al Gobierno del Estado 500 millones. Cuando haces lo correcto en el trabajo, no importan las consecuencias.
En resumen, la ley otorga la jubilación a quienes desarrollamos un trabajo durante la mejor etapa de nuestra vida, como una medida de justicia y equidad social, protección económica, reconocimiento de su contribución múltiple, reducción de desigualdades de género y mejora de la calidad de vida. Estos principios aseguran que los trabajadores puedan retirarse con dignidad y seguridad, tras haber contribuido de manera significativa a la sociedad a lo largo de su vida laboral.


































