La empresa se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, lo que en términos sencillos significa que se declararon en bancarrota para poder reorganizarse y seguir operando mientras ponen en pausa el pago de sus deudas. Esto después de acumular la friolera de 225 millones de dólares en pagos para defenderse de 386 demandas por daños personales. Y, ojo, que el número de demandas sigue subiendo.
Ahora, la gran pregunta es: ¿cómo afectará esto a las operaciones de Avon en México? La buena noticia es que Natura, la compañía encargada de distribuir los productos Avon en México, no prevé ningún impacto importante en la región, así que las “nenis” pueden respirar un poco más tranquilas… por ahora.
Avon, que se hizo famosa en el siglo XX por sus vendedoras puerta a puerta con el clásico “Avon llama”, se ha visto obligada a tomar esta drástica decisión en parte debido a la pandemia y, claro, a la avalancha de demandas por el talco supuestamente cancerígeno en sus productos.
Con una deuda de 1,300 millones de dólares, la mayor parte con su matriz Natura, que compró Avon en 2020, la marca se une a la lista de empresas que buscan protegerse de demandas masivas a través de la quiebra. Un caso similar es el de Johnson & Johnson, que ha intentado sin éxito llegar a un acuerdo con los demandantes.