Desde los diferentes sectores de la población, pero en especial desde el laboral, se han impulsado políticas que promuevan la igualdad de género, la no discriminación e inclusión en los programas, así como la construcción de entornos laborales con cero tolerancia frente a conductas indebidas contra el personal y personas usuarias.
El hostigamiento y el acoso sexual son expresiones de violencia e inequidad de género manifestadas en conductas de naturaleza sexual no recíproca que atentan contra la integridad física, psicológica y económica de las personas, e implican una transgresión a los derechos humanos al negar el principio de la igualdad de trato.
Para erradicar el acoso y hostigamiento sexual es importante reconocer los comportamientos que constituyen violencia de carácter sexual en los centros de trabajo.
De acuerdo con las estadísticas, es más común que las mujeres enfrenten el acoso y hostigamiento sexual; sin embargo, también ocurren hacia los hombres. En general, se trata de personas a quienes sus victimarios/as juzgan con escaso poder para oponerse a este tipo de agresiones. En ambos casos se trata de conductas y prácticas verbales o físicas con implicaciones sexuales no solicitadas ni deseadas que incomodan, humillan, insultan y degradan a las personas.
Se disfrazan de afecto o atracción, pero son demostraciones de poder que intimidan o amenazan y provocan angustia creciente en la víctima, lo que deriva en problemas de salud y afectaciones negativas en su desempeño. Sobre todo, porque las mujeres que trabajan o trabajaron alguna vez, han experimentado algún acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo.
Los principales agresores son compañeros de trabajo seguido del jefe o jefa. A pesar de que ésta es una realidad en muchos centros de trabajo en México y el mundo, son pocas las iniciativas y mecanismos destinados a erradicar y sancionar estas conductas en las empresas como en la administración pública federal, estatal y municipal.
Abatir dengue
A pesar de las estrategias adoptadas por el sector salud para combatir el dengue, su presencia de ha multiplicado en diversas regiones del estado, como consecuencia de que cada cuatro o cinco años surgen brotes grandes y ese ha sido el caso este año en México y en nuestro estado. Aún cuando se han realizado las fumigaciones para fortalecer la limpieza que se debe realizar en los patios de las viviendas, donde se concentra la mayor parte de criaderos del mosquito transmisor de la infección, los casos siguen al alza.
El dengue se ha convertido en una grave amenaza y las temperaturas más cálidas están creando las condiciones propicias para la propagación de los mosquitos portadores de la infección. Aunado a ello el zika es considera un virus que causa en general una sintomatología más leve que el dengue y el chikungunya, aunque parecidos, pero es un riesgo importante durante el embarazo, porque puede causar microcefalia y otros daños en el cerebro del bebé en gestación.
Al compartir vía de transmisión, las picaduras de mosquito, los tres virus -dengue, chikungunya y zika- se previenen de la misma manera: uso de repelentes, mosquiteras, llevar ropa larga y, preferiblemente, dormir en lugares con aire acondicionado lo que evita hacerlo con las ventanas abiertas y facilitar el acceso del mosquito.
El dengue es una infección vírica que se transmite de los mosquitos a las personas, más frecuente en las regiones de climas tropicales y subtropicales, donde la mayoría de las personas que contraen dengue no tienen síntomas y cuando estos aparecen, suelen ser fiebre alta, dolor de cabeza y en otras partes del cuerpo, náuseas y erupciones en la piel. Además de mantener el operativo de fumigación masiva permanente de combate al mosco transmisor del dengue, zika y chikungunya, mediante acciones de abatización y fumigación.



































