MANUEL BARTLETT, actual director de la Comisión Federal de Electricidad, ha sido un ave de tempestades, ha mostrado ser operador político de todas las corrientes, donde ha militado.
HA SIDO CONSERVADOR, neoliberal, autor del gran fraude electoral de 1988, donde CARLOS SALINAS del PRI, tras ir perdiendo en aquella votación, mágicamente –tras una interrupción del sistema, al reactivarse– remontó su desventaja ante CUAUHTÉMOC CÁRDENAS, del Frente Nacional Democrático y se hizo presidente.
HASTA el diputado más improductivo, Noroña, (lloroña como se le conoce hoy) lo glorifica como un “patriota”; vaya forma de someter a los rojillos y convertirlos en lacayos, aduladores del titular de la CFE.
EN ESTE SEXENIO, nadie se atreve a dejarlo en mal, es tan inmenso su poder, que desconcierta la gran ascendencia que tiene en el gobierno obradorista.
SOLO DESDE una posición tan poderosa como la suya, podía –ahora con la urgencia de aumentar ingresos públicos monetarios para las respectivas Becas Bienestar– alguien poner en la mira a los empleados de la CFE. ¿Por qué lo comento?
DURANTE décadas, los empleados de la Comisión Federal de Electricidad, han gozado de ser servidores de primera, lo que implicaba que no han pagado la energía eléctrica que consumen en sus inmuebles.
NO OBSTANTE, hoy, nadie se ha atrevido a mencionar a BARTLETT, como el autor que tiene la tarea de revertir ese privilegio que implicaría una buena recuperación de recursos.
EN ESTE SEXENIO, que agoniza y al haber necesidades de recaudación para tener dinero para las becas; los empleados y jubilados –y ya se escuchan los primeros rumores en los corrillos de estos últimos exempleados, que hoy representan, solo este rubro, unas 53 mil personas–; estarán en la mira, para que por fin, paguen un servicio que utilizan en sus casas. Total, ya pasaron las elecciones y, el guinda, ya tiene todo el poder en la bolsa.
LOS INGRESOS por esta prestación de energía eléctrica, serían un salvavidas para continuar el proyecto de regalar dinero.
ASÍ, queridos empleados de la CFE, pronto tendrán que pagar por los servicios que ocupan y ante un gobierno poderosísimo NO habrá forma de evitar la voluntad guinda.
En este sexenio ¿Será posible? ¿cuánto tiempo queda de éste? 75 días. La decisión se confirmará, siempre que convenga a los intereses de MANUEL BARTLETT.
EL SALTO DEL CHAPULÍN
CURIOSO que la víspera, en su mañanera, EL MITÓMANO de Macuspana, haya cambiado un poco su discurso, respecto al sistema de salud que dejará su gobierno.
AHORA, dijo que procurará que funcionen bien los centros de salud, los hospitales (públicos, quiso decir); que no falten los medicamentos; que no falten los médicos -generales, especialistas-; que tengamos un sistema de salud de primera, como LO MERECE el pueblo de México.
¿Ya desistió de su delirante promesa de darnos un sistema de salud como el que tienen en los países nórdicos, Dinamarca o Noruega?
DESDE EL PRINCIPIO de su -ahora feneciente- sexenio, nos prometió una revolución en el sistema de salud, llevarnos a los servicios públicos del primer mundo. Hoy, a poco más de dos meses de que “deje” el poder ¿será? AMINORA su ofrecimiento; ahora dice que lo que NO logró en 6 años, en estos días “que le quedan”, logrará algo menos pomposo; un sistema de salud, simplemente, más responsable.
EN REALIDAD, nos ha dicho que si el pueblo eligió a Morena, pues tendrá lo que MERECE.
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