Los bosques son ecosistemas indispensables para la conservación de la vida en el planeta, su importancia radica en la producción de oxígeno, la captación de agua, la conservación del suelo, la regulación del clima y también en que son el hábitat de un sinnúmero de especies. Son principalmente responsables de proporcionar parte del oxígeno que respiramos y eliminar dióxido de carbono, pero además, reducen la velocidad del viento, de la contaminación ocasionada por el ruido y del aire.
La reforestación, el cuidado del suelo y plantas son vitales para mantener nuestros ecosistemas sanos y son la enorme posibilidad de mirar hacia un futuro sustentable, en donde nuestras próximas generaciones sean conscientes de la importancia de los recursos naturales. Ayudan a aminorar el calentamiento del planeta, protegen al suelo para evitar la erosión, producen oxígeno, captan agua, protegen del ruido, regulan la temperatura, son barreras contra el viento, mejoran el paisaje, dan sombra, retiene contaminantes, entre otros aspectos.
Nuestro país es una de las naciones con mayor diversidad biológica en el mundo, sin embargo, diversos factores agrandan su destrucción como la deforestación, los incendios, la tala ilegal, que generan el cambio climático. La nación se encuentra entre las primeras con mayor deforestación en el mundo y actualmente cuenta con 139 millones de hectáreas de superficie forestal, las cuales representan el 70.4 por ciento del territorio nacional.
Pese a los diversos trabajos de reforestación que se llevan a cabo desde hace más de una década en la República Mexicana, cada año se siguen perdiendo en el país 155 mil hectáreas. De ahí el reto de todos de participar en la vigilancia y cuidado de nuestros bosques, respetar el entorno y mantenerlo limpio, sin dejar huella de nuestra presencia y sin residuos de ningún tipo. Respetar la flora y fauna existente; no explotar de forma irresponsable los recursos que el bosque nos ofrece, para poder conservarlos de forma sostenible.
Frenar violencia
Se estima que por cada 100 mujeres casadas, unidas, separadas, divorciadas o viudas, 47 ha vivido situaciones de violencia emocional, económica, física o sexual durante su actual o última relación marital o de cohabitación. Los datos que dan cuenta de la violencia ejercida por el actual o último esposo o pareja, indican que las agresiones más ampliamente experimentadas por las mujeres son las de carácter emocional.
El 40.8 por ciento ha sido sometida -al menos una vez a lo largo de su relación- a insultos, amenazas, humillaciones, intimidación y otras ofensas de tipo psicológico o emocional. A éstas les siguen las de tipo económico, tales como el control o el chantaje, mientras que las agresiones corporales y sexuales se ubican muy por debajo de aquellas.
La violencia contra las mujeres más extendida es aquella que ocurre en el ámbito de las relaciones más cercanas, como la de pareja, por ende el principal agresor es o ha sido el esposo, la pareja o el novio. En Oaxaca tan sólo en el 20.5 por ciento de las mujeres que reportaron violencia física, se trató de agresiones moderadas; en el 79.5%, se trató de violencia física grave y muy grave, que asciende a más de 147 mil mujeres.
Entre las mujeres de 15 años y más que han tenido al menos una pareja, sea por matrimonio, convivencia o noviazgo, 45 de cada cien de ellas han sido agredidas por el actual o último esposo, pareja o novio en algún momento de su vida marital o durante su relación de pareja o noviazgo.
Así como entre las mujeres que están o estuvieron casadas o unidas, y que mantuvieron una relación de cohabitación, la prevalencia de violencia de pareja es mayor, alcanzando cerca de la mitad de ellas. Las agresiones de mayor gravedad como las físicas y las de carácter sexual no ocurren como actos aislados, regularmente se presentan acompañadas de otras agresiones.



































