A punto de que concluya el ciclo escolar 2023-2024 es necesario insistir que el magisterio asuma su apostolado para revertir los bajos índices de aprovechamiento que se han documentado a través de diversos organismos y atender la solución de sus conflictos políticos, laborales y sindicales a través de mecanismos y esquemas que no perjudiquen la educación de miles de niños, niñas y adolescentes en nuestra entidad.
En momentos en que mantienen un paro indefinido de labores para que sus exigencias sean atendidas por los gobiernos federal y estatal, se debe propiciar la reflexión sobre un problema nacional que ha sido relegado y sólo aparentemente atendido. Se trata de hacer efectivo el derecho a la educación para todos los mexicanos sin distinción ni exclusión de ninguna especie.
Se busca posicionar el tema en la agenda de las políticas educativas con la intención de que se convierta en programas concretos y líneas de acción efectivas, pues en la medida que pasa el tiempo, aumenta el interés de los ciudadanos para que la calidad de la educación mejore, considerando la evaluación de las instituciones, la capacitación de los profesores y la mejora de los planes de estudio.
Nadie puede negar que los resultados pueden ser muy contrastantes cuando se mide al sistema educativo en general, pues mientras algunos ciudadanos aseguran que el sistema educativo nacional en general es “malo”, otros consideran que no es “ni bueno ni malo”, y pocos que es “bueno”.
Por eso, en medio de las protestas de los trabajadores de la educación, se requiere de compromisos firmes y de una voluntad perseverante para cumplir con lo que la ley marca, para dejar atrás el dañino arreglo que permitió la indiferencia en lo educativo a cambio de prebendas económicas y el control político. Contribuir a que el sistema educativo de Oaxaca abandone los últimos lugares en los que se encuentra.
Acudir a votar
El próximo domingo 2 de junio se celebrarán las elecciones y el enemigo a vencer no es ninguno de los partidos políticos sino el abstencionismo. Por ello se debe incentivar al voto a través del llamado a la participación ciudadana para que nadie se quede sin votar.
El enemigo acérrimo de la democracia es la abstención, pésima práctica política del ciudadano que decide no ejercer el voto o no puede ejercerlo. Cuando el votante se abstiene renuncia a su obligación democrática y deja la decisión en manos de quienes sí votaron; él mismo vulnera su voluntad para elegir.
La reacción de rechazo o de indiferencia igualmente impide una elección virtuosa y lesiona el bien común, el bien público, se entrega al final el voto a quien no se desea y así otros eligen por aquel que se abstiene. No es el abstencionismo la fórmula para rechazar una ideología política o una forma de gobierno, el voto nulo beneficia precisamente a quien se repudia.
Diversas organizaciones insisten en que sólo participando de manera constante se podrá desterrar la violencia, la corrupción y la impunidad. Es momento de demostrar nuestro firme compromiso con México, es momento de vencer el abstencionismo que pone en riesgo de colapso nuestra incipiente democracia, y de participar para transformar y de trabajar sin desfallecer.
Si bien el abstencionismo es motivado en su mayoría por la falta de credibilidad en los candidatos y en los partidos políticos a los que representan, se debe de considerar y estar conscientes de la importancia de la libre participación en la construcción de una verdadera democracia.
Por eso se debe insistir en participar cívicamente en este proceso electoral formando o fortaleciendo su consciencia en el sentido de que entre más ciudadanos participen organizadamente en las elecciones, más posibilidades habrá de que nuestra sociedad madure y sea corresponsable en la gestión del bien común.



































