Ante las actuales condiciones económicas, es necesario generar un modelo económico y de desarrollo donde el trabajo bien remunerado sea la constante, pues es urgente que el combate a la desigualdad y la pobreza sea una realidad, además las nuevas generaciones en edad de incorporarse a las actividades no lo hacen y engrosan las filas del desempleo o subempleo.
Actualmente son poco más de 32 millones de mexicanos que se ocupan en la informalidad, de los cuales, el 54.8 por ciento son mujeres, y uno de los compromisos de la actual administración federal es dar continuidad a los aumentos salariales para acabar con la precariedad, donde 4 de cada 10 personas carecen de salario suficiente. Esto es, 8.7 millones de trabajadores de un total de 21.7 millones registrados en el Seguro Social.
El empleo informal es el tema más importante de todos, con una tasa en el país del 25 por ciento, pero hay estados que llegan al 80 por ciento como Oaxaca, donde el reto es mayúsculo para disminuir este índice y se requiere el trabajo conjunto entre autoridades y empresarios, ya que el problema de la informalidad no es cosa sencilla.
Lo único que puede combatirla es que haya oportunidades de empleo en la formalidad. Y esas oportunidades tienen que ser con trabajos y posiciones que tengan una buena remuneración, que sean trabajos dignos, con seguridad social.
Lo que genera trabajo formal es la inversión y se generan empleos donde hay inversión y reinversiones en donde ya están. Y mucho de eso se logra con diálogo, con seguridad. Es lo que se necesita para que los empresarios puedan realmente interesarse.
Ese es el gran reto y estar con esa claridad de en qué trabajar y poder establecer de inmediato la conversación y planes concretos para que se vayan dando las condiciones que garanticen empleos formales.
Agroparques
La creación de agroparques en el país ha permitido agilizar las logísticas para la distribución, comercialización y exportación de diversos productos, asimismo ha mejorado la producción y distribución de los alimentos con una visión que ya no se limita a lo regional sino que destaca la estatal e incluso nacional.
En Oaxaca se concibieron dos agroparques en las regiones de la Cuenca del Papaloapan e Istmo de Tehuantepec, para que los ganaderos puedan potencializar su producción y comercialización a un mejor costo, determinantes para detonar el desarrollo agropecuario. Debido a que el campo oaxaqueño es una prioridad para el desarrollo económico del país, con esfuerzo de todos los actores involucrados se buscan consolidar importantes acciones para seguir apoyando las ramas de este sector.
La diferencia entre un parque industrial y un agroparque es principalmente que un agroparque centra su vocación en la industria alimentaria. Esto genera que tenga regulaciones que marcan una serie de lineamientos de calidad e inocuidad. Dichas regulaciones son marcadas por la legislación de cada país al que se exporta y deben ser consideradas para el desarrollo de espacios apropiados para poder llevar a cabo las actividades que involucran alimentos.
Lo ideal es que estén situados en las inmediaciones de la metrópoli con su principal mercado objetivo, que concentre actividades con inversiones en tecnología para mejorar el control sobre los procesos de producción y en consecuencia la cantidad y calidad de los productos. Los agroparques deben consolidar una plataforma logística, minimizar el uso de energía y maximizar la creación de valor de la producción mediante inversiones en tecnología, incrementando la productividad y la competitividad del sector agroalimentario.
Todos ellos deben responder a inquietudes de quienes integran el Sector Ganadero y de Sistemas Producto de la entidad como diagnóstico y líneas estratégicas para el desarrollo del campo oaxaqueño, capacidades, investigación y transferencia de tecnologías.



































