La lucha por los derechos laborales tiene origen a principios del siglo XX, fueron reconocidos y quedaron protegidos por la ley hasta la promulgación de la Constitución Política a través del Artículo 123, donde se establecen algunas garantías y posteriormente también se creó la Ley Federal del Trabajo, para regular las relaciones laborales entre patrones y trabajadores.
Al paso de los años, el 1º de Mayo continúa siendo una fecha emblemática para la sociedad en su afán por reivindicar los derechos sociales y el derecho a una vida digna. A lo largo de la historia de la humanidad, los movimientos de los y las trabajadoras en el mundo han reflejado las necesidades y carencias a los que gran parte de las sociedades han sido sujetas bajo regímenes esclavistas, feudales o patronales.
En 2012 se reformaron, adicionaron y derogaron disposiciones de la LFT, introduciendo el concepto de trabajo “digno o decente” como aquel en el que se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador, sin distinción por condición social, ya sea origen étnico o nacional, género, orientación sexual, estado civil, edad, estado de salud, postura política o religión.
El derecho al trabajo es un derecho fundamental y esencial para el ejercicio de otros derechos humanos y constituye una parte inseparable e inherente de la dignidad humana. Toda persona tiene derecho a trabajar para poder vivir con dignidad.
El respeto a los derechos laborales y la garantía de condiciones de trabajo dignas son elementos fundamentales para el ejercicio de los demás derechos humanos. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce, en su Artículo 7, el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias, que le aseguren una remuneración que proporcione como mínimo a todos los trabajadores:
Elecciones
Inmersos en las campañas políticas y a pocas semanas de acudir a las urnas, los oaxaqueños esperan que todos los actores involucrados aporten algo nuevo a la vida política electoral, que además de respetar las reglas del juego en esta etapa del proceso, ofrezcan propuestas frescas y viables que ayuden a transformar la vida democrática del estado y del país.
A lo largo de los últimos meses, la ciudadanía ha observado el cambio de chaquetas de muchos políticos, por eso confían que en las próximos semanas ayuden a revertir el desencanto de muchos de ellos con la política. Esperan que cada candidata y candidato, cada coalición y partido político pueda difundir sus diagnósticos sobre los problemas que aquejan a nuestra entidad y para que presenten y confronten de cara a la ciudadana, las propuestas con las que pretenden solucionar.
Se trata de que aporten en cada expresión lo que consideren esencial para transitar a una vida más democrática, alejada de la corrupción y de la impunidad que tanto daño nos ha hecho. La propia autoridad electoral ha dicho que las campañas políticas sean tan intensas como sean necesarias, pero tan tolerantes como sea posible, donde los candidatos respeten los topes de gastos de campaña e informen puntualmente del origen y destino de los recursos que utilicen.
Que le permitan a los oaxaqueños contrastar las campañas, su contenido y sus alcances para que se conviertan en el centro de la discusión pública, de las ideas, de personalidades, de políticas públicas y prioridades legislativas para reorientar el futuro de nuestra entidad y que atraiga la atención política de la sociedad.
Todo esto debe llevar a despertar la participación ciudadana conscientes que el voto es una herramienta esencial para cualquier democracia, independientemente de la fase de consolidación en que se encuentren.
Como cualquier herramienta, el sufragio tiene formas adecuadas de utilizarse si es que deseamos que cumpla su cometido como método para la selección de las mejores propuestas.



































