Involucrar a los jóvenes en el proceso electoral en el país, donde la participación históricamente ha sido baja, es una tarea que reclama de la participación de todos los sectores. En las próximas elecciones se debe recordar que cada voto cuenta y que la participación ciudadana es esencial para fortalecer la democracia, por eso cada joven puede convertirse en un agente de cambio, contribuyendo a un México más informado, comprometido y democrático.
Hoy es necesario promover e impulsar que la información política y electoral fuera accesible, atractiva y relevante para los jóvenes que en su mayoría permanecen al margen de estos temas. Realizar campañas de sensibilización electoral para aquellos que buscan información veraz y confiable sobre el proceso electoral.
Las elecciones fortalecen el sistema democrático de nuestro país, ante lo cual se debe promover el voto responsable entre los jóvenes, quienes son la mayor parte de la fuerza electoral en nuestro país a través de debates permanentes ya que es una de las formas más efectivas de aprender, internalizar y convencerse de algo.
Los jóvenes deben aprender a debatir ideas y propuestas para así avanzar hacia la convivencia social. Saber debatir debe ser un tema transversal de preocupación constante y permanente. Hagamos posible que las aulas se conviertan en foros vitales de formación ciudadana. Además de la participación en campañas para organismos estudiantiles, con muchos candidatos y candidatas a través de estrategias que lleven adelante, con seriedad y entusiasmo, la difícil tarea de elegir bien.
Una cosa debe de quedar en claro, la democracia va más allá de ejercer el voto, es actuar activamente en las decisiones de un país, y para que esto se logre todos tenemos que participar. Más que hacer que los jóvenes se identifiquen con un partido, tenemos que hacer que se involucren con causas, que entiendan la importancia y el funcionamiento de la política.
Agresión a infantes
La violencia contra las niñas y los niños se puede prevenir pero requiere un enfoque multisectorial que aborde los determinantes sociales de la violencia. La salud no es el único sector, pero es importante. Incluye la violencia física, sexual y emocional, así como el abandono y la explotación de menores de 18 años. Puede ocurrir en el hogar y en la comunidad, ser perpetrada por cuidadores, compañeros o extraños. Los tipos de violencia incluyen el maltrato infantil por parte de adultos en un puesto de responsabilidad, el acoso y las peleas físicas entre pares, la violencia sexual y la violencia en el noviazgo, así como el asalto asociado con la violencia entre pares y pandillas. La violencia contra los niños se solapa con la violencia juvenil. Puede comenzar entre los grupos de edad más jóvenes, luego escalar y continuar hasta la edad adulta.
De acuerdo a la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), el castigo corporal y humillante contra la niñez, es todo aquel acto cometido en contra de niñas, niños y adolescentes en el que se utilice la fuerza física, incluyendo golpes con la mano o con algún objeto, empujones, pellizcos, mordidas, tirones de cabello o de las orejas, obligar a sostener posturas incómodas, quemaduras, ingesta de alimentos hirviendo u otros productos o cualquier otro acto que tenga como objeto causar dolor o malestar, aunque sea leve, por su parte, el castigo humillante es cualquier trato ofensivo, denigrante, desvalorizador, estigmatizante, ridiculizador y de menosprecio.
La violencia tiene graves consecuencias para la salud y el bienestar de las y los niños, y sus comunidades. Puede resultar en la muerte, incluidos los homicidios de niños y jóvenes. La violencia también se ha relacionado con una serie de problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental, incluido el deterioro del desarrollo social, emocional y cognitivo, lesiones y problemas de salud a lo largo de sus vidas.



































