En la historia contemporánea nada había tocado las fibras más sensibles de los mexicanos que lo que estamos viendo hoy: la elaboración y distribución de libros de texto gratuitos, con un contenido ideológico, politizado, encaminado no a que los alumnos de educación básica vean un futuro de desarrollo y progreso, sino un modelo anclado en viejos cartabones de la revolución socialista, extintos hace mucho tiempo. Pretender jugar con la mentalidad de los niños y jóvenes, con temas como la lucha de clases, de figuras políticas de este régimen, como si fueran caudillos de movimientos históricos o pretender apuntalar la visión de transformación sólo bajo las premisas de los personeros nacionales y extranjeros, que quieren experimentar sus desvíos mentales, es un crimen de lesa humanidad. La indignación recorre ya el país.
Expertos en contenidos educativos, como lo hemos mencionado en fechas anteriores, ya habían advertido del grave riesgo que se cernía sobre la educación. El aviso de los contenidos sesgados llegó demasiado tarde, casi en vísperas de que inicie el ciclo escolar 2023/2024. Sin embargo, nada está perdido. Por fortuna, la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha fijado su postura al respecto: no aceptan los libros citados, los cuales fueron elaborados no por expertos o investigadores, sin la participación de los mismos maestros y padres de familia, sino en la oscuridad del fanatismo, la ideología y la manipulación. Craso error. En un régimen en donde la “consulta al pueblo” ha sido una constante, en la elaboración de los referidos libros de texto se omitió para poder experimentar con la mente de niños y jóvenes.
Jamás se imaginó el presidente López Obrador el boomerang que le rebotaría ante esta infamia. No, no se trata de cuestionar el modelo de la “Nueva Escuela Mexicana”, que también se sacaron de la manga, sino la forma tan ruin y perversa de desaparecer materias básicas como las matemáticas, el español o la historia, para cambiarlas por textos de adoctrinamiento que contribuyen no a la unidad del país, sino al encono y el odio. Ya l0 hemos dicho: la ignorancia y el fanatismo son el opio de los pueblos. Lo más detestable es que se pretenda utilizar la educación de millones de niños y jóvenes mexicanos para apuntalar un régimen que, a lo largo de cinco años, ha ido dando tumbos con mentiras, verdades a medias y fracasos.
¿Y el Centro de Residuos Sólidos?
Este 8 de agosto se cumplieron 10 meses de que la ciudad capital y una veintena de municipios conurbados, enfrentan el problema de la basura. Durante ese período y ante la falta de un predio para la construcción del llamado Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU), el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez ha desembolsado más de 150 millones de pesos para trasladar los desechos que se generan en la capital y dichos municipios, a depósitos certificados de basura. El traslado a dichos lugares, presumiblemente en el estado de Puebla, ha terminado por hacer más patética la situación financiera del gobierno local. Todo ello ante la imposibilidad de la administración del gobernador Salomón Jara de poder concretar la realización del referido CIRRSU, que tuvo que venirse abajo ante la negativa de la población de San Lorenzo Albarradas de otorgar el terreno para el citado y buen proyecto.
Uno de los factores que sin duda influyó para que el mismo no tuviera éxito, fue la falta de socialización con vecinos y comunidades aledañas. Se mantuvo en secreto hasta que hizo el anuncio el ejecutivo estatal. Luego de la insistencia para que la comunidad de Albarradas retomara para sí el proyecto que, con todo el movimiento en contra, tiene grandes aciertos, vendría una cascada de negativas. Nadie quiere tener cerca el basurero municipal, precisamente por la lección que dejó el anterior: invasión de predios por parte de paracaidistas, crecimiento poblacional en los alrededores, especulación de la tierra e inseguridad, entre otros. El antiguo relleno sanitario se convirtió en eje de la extorsión y la impunidad de organizaciones sociales, sindicatos y grupos delictivos. Por ello, poco crédito se le otorgó al titular de la Secretaría de Gobierno, quien anunció posteriormente, que había decenas de comunidades que estaban interesadas en el CIRRSU.
Lo grave de todo ello es que, a la fecha, tal parece que el multicitado proyecto de manejo de residuos sólidos, ha dejado de ser una prioridad gubernamental. Poco se escucha ya del interés por conseguir un predio o echarlo a andar. Mientras tanto, a 10 meses de haber iniciado la crisis de la basura, la ciudadanía tiene encima la amenaza de volver a pasar días aciagos de falta de recolección o acumulación de desechos en sus domicilios, en calles, parques, mercados y demás. Se requiere pues voluntad política para no ceder en este proyecto que, bien encaminado puede ser un éxito para la administración de Jara Cruz.




































