Alguien dijo hace muchos años, que las carreteras de Oaxaca eran las más caras del mundo. A lo mejor exageró, pero no le faltó algo de razón. Hay una soterrada costumbre en muchas de nuestras comunidades en sacar dinero por todo. Entre más tarda una obra, es mayor el atraco. Cada autoridad municipal y comunal cobra el derecho de vía. Vienen los nuevos, cada uno por uno, dos o tres años, y vuelven a cobrar. Amén de constructoras que no han cumplido; de elevados costos por la dilación de la obra, desde al menos quince años; de los cambios de gobierno y las promesas presidenciales fallidas, la carretera a la Costa ha padecido el chantaje y la extorsión de autoridades, vivales y hasta de diputados federales. Es el caso de la agencia de San José Cieneguilla, municipio de San Sebastián Coatlán, distrito de Miahuatlán, que han mantenido y amenazado con un bloqueo indefinido en la citada vía.
Entre sus exigencias figuran: pavimentación de calles, liberación de concesiones de transporte, puentes, ampliación de red eléctrica, además del oro y el moro. Más aún, pidieron 50 millones de pesos en efectivo, que se repartirían entre los participantes en el bloqueo y el pago por derecho de vía desde 2008. Se trata de una penosa y burda extorsión, que el gobierno, con todo el derecho que les asuma por su posición de indígenas, no debe permitir. Hace poco más de un mes, elementos de la Marina/Armada de México liberaron la vía férrea en el tramo Mogoñé-Vixhidu, comprendido en el proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Vecinos de comunidades del Bajo Mixe, militantes de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo –UCIZONI- mantuvieron el bloqueo durante dos meses. El mismo presidente López Obrador dijo en una de sus conferencias de prensa mañaneras, que exigían 30 millones de pesos por liberar la vía. La cifra la fueron rebajando hasta los 5 millones.
Es decir, grandes proyectos carreteros, de desarrollo económico y beneficio colectivo a merced de la ambición de grupúsculos y autoridades voraces. Hay razón: en el atraso y rezago ancestral que padecemos hemos contribuido los mismos oaxaqueños. Somos enemigos de todo aquello que también nos beneficia. Lo que sorprende es que aquellas comunidades que han estado refundidas e incomunicadas por siglos, pretendan con estas acciones, seguir sumergidas en el atraso y lamiendo la coyunda de titiriteros que buscan a través de formas tan burdas, sacarle lana al gobierno.
Operativos postergados
Desde hace meses, la ciudadanía de Huajuapan de León se ha sorprendido del incremento inusual de la inseguridad en la capital mixteca. Robos, asaltos, ejecuciones y balaceras a diario. Sólo en lo que lleva el año se han registrado no menos de 20 homicidios dolosos por cuestiones que, se presume, están ligada al narcomenudeo y otras operaciones criminales. Empresario y comerciantes no sólo han sido objeto de extorsión y cobros de derecho de piso, sino incluso amenazados de muerte, por bandas locales que presumiendo pertenecer a conocido cártel criminal han seguido salpicando de sangre la antes apacible ciudad de la Mixteca oaxaqueña. A todo ello hay que agregar la presencia de verdaderos cárteles locales dedicados al robo de tracto camiones cargados de mercancía, lo que ha convertido a toda esa zona en un peligroso coto de malandrines. Al tramo Huajuapan-Tehuacán, se le ha considerado uno de los más peligrosos en el país por los asaltos carreteros y robo de unidades utilitarias.
Al fin, el pasado jueves 15 de junio, según se informó en boletines oficiales, la Fiscalía General del Estado (FGEO), en coordinación con el Ejército Mexicano; la Guardia Nacional, así como la Policía Estatal y Municipal, catearon diversos domicilios de la referida ciudad, en donde detuvieron a un objetivo prioritario conocido como “Mike”, quien sería junto con otros tres detenidos, los principales operadores de ejecuciones, narcomenudeo, robos, posesión de armas y droga. Es evidente que se trata de una parte de la banda criminal, pero, al menos, se da un poco de tranquilidad a la ciudadanía. A través de nuestros corresponsales, en este diario hemos tenido información fresca respecto al deterioro que ha tenido la seguridad en dicha población.
Es menester que las autoridades respondan con eficiencia y prontitud cuando la denuncia ciudadana se hace patente, para evitar que tengamos otro foco de violencia como hace algunos años fue Tuxtepec o, como la fecha sigue siendo Juchitán de Zaragoza, en donde el crimen no para. No hay que postergar los operativos cuando las áreas policiales o castrenses de inteligencia, han detectado a las áreas donde perviven u operan los capos de dichos grupos criminales. Otorgar seguridad a la ciudadanía, mucho se ha dicho en las mesas de los miércoles, en donde participan funcionarios estatales, jefes militares y policiales.


































