El tema de la Inteligencia Artificial (IA) se ha popularizado en los últimos tiempos como algo muy novedoso y parte del futuro que nos ha alcanzado y rebasado, pero en realidad ¿qué es la Inteligencia Artificial? Es la habilidad de una máquina de presentar las mismas capacidades que los seres humanos, como el razonamiento, el aprendizaje, la creatividad y la capacidad de planear. La Inteligencia Artificial aprovecha las computadoras y las máquinas para imitar las capacidades de resolución de problemas y toma de decisiones de la mente humana.
La IA permite que los sistemas tecnológicos perciban su entorno, se relacionen con él, resuelvan problemas y actúen con un fin específico. La máquina recibe datos (ya preparados o recopilados a través de sus propios sensores, por ejemplo, una cámara), los procesa y responde a ellos. Los sistemas de IA son capaces de adaptar su comportamiento en cierta medida, analizar los efectos de acciones previas y de trabajar de manera autónoma.
Como comentaba, en estos últimos años se ha comenzado a hablar mucho sobre el tema y se presentan opiniones, estudios, avances y aplicaciones de la IA, sin embargo, algunas tecnologías con inteligencia existen desde hace más de 50 años, pero los avances en la potencia informática, la disponibilidad de enormes cantidades de datos y nuevos algoritmos han permitido que se den grandes avances de IA en los últimos años. En este sentido, la Inteligencia Artificial tiene un papel central en la transformación digital de la sociedad y ha pasado a ser prioridad en casi todo el mundo, pues sus aplicaciones futuras están implicando grandes cambios y ya está presente en nuestra vida diaria, como lo señalo a continuación.
La Inteligencia Artificial se usa mucho para crear recomendaciones personalizadas para los consumidores, basadas, por ejemplo, en sus búsquedas y compras previas o en otros comportamientos en línea. La IA es muy importante en el comercio, para optimizar los productos, planear el inventario, procesos logísticos, y mucho más.
Los motores de búsqueda aprenden de la gran cantidad de datos que proporcionan sus usuarios para ofrecer resultados de búsqueda relevantes.
Los teléfonos móviles smartphones usan la IA para un producto lo más relevante y personalizado posible. El uso de los asistentes virtuales que responden a preguntas, que dan recomendaciones y que ayudan a organizar las rutinas de sus propietarios se ha generalizado.
Los programas de traducción de idiomas, basados tanto en texto escrito como oral, recurren a la inteligencia artificial para proporcionar y mejorar las traducciones. La IA también se aplica a otras funciones, como el subtitulado automático.
Los termostatos inteligentes aprenden de nuestro comportamiento para ahorrar energía, mientras que los desarrolladores de ciudades inteligentes esperan poder regular el tráfico para mejorar la conectividad y reducir los embotellamientos.
Aunque los vehículos de conducción autónoma no están generalizados todavía, los coches utilizan ya funciones de seguridad impulsadas por la IA. Asimismo, la navegación se basa en gran medida en IA.
Los sistemas de Inteligencia Artificial pueden ayudar a reconocer y luchar contra los ciberataques y otras amenazas en línea basándose en los datos que reciben continuamente, reconociendo patrones e impidiendo los ataques.
En el tema del Covid-19, la IA se ha utilizado en las cámaras termográficas instaladas en los aeropuertos y en otros lugares. En medicina, puede ayudar a reconocer una infección de los pulmones a partir de una prueba llamada tomografía computarizada. También se ha utilizado para proporcionar datos para rastrear la propagación de la enfermedad.
Algunas aplicaciones de la Inteligencia Artificial pueden detectar noticias falsas y desinformación al extraer información de las redes sociales, buscar palabras sensacionales o alarmantes e identificar qué fuentes en línea se consideran autorizadas.
Definitivamente con la IA se pretende transformar casi todos los aspectos de la vida y la economía. Otros rubros en los que también se usa la Inteligencia Artificial son por ejemplo el de la salud, ya que los investigadores estudian cómo usarla para analizar grandes cantidades de datos sobre la salud para encontrar patrones que podrían llevar a nuevos descubrimientos en la medicina y a otras formas de mejorar los diagnósticos individuales.
La Inteligencia Artificial podría mejorar también la seguridad, velocidad y eficiencia del tráfico ferroviario al minimizar la fricción de las ruedas, maximizar la velocidad y permitir la conducción autónoma.
También en la agricultura puede usarse la IA buscando crear un sistema alimentario sostenible para garantizar comida más sana al minimizar el uso de fertilizantes, pesticidas y el riego; mejorar la productividad y reducir el impacto medioambiental. Además, los robots podrían quitar las malas hierbas y reducir el uso de herbicidas. En países europeos ya hay muchos granjeros que usan la IA para controlar el movimiento, la temperatura y el consumo de alimentos de sus ganados. Por otra parte, al usar enormes cantidades de datos y reconocer patrones, la IA podría prever desastres naturales, permitir una preparación adecuada y reducir sus consecuencias.
Como se puede ver, la Inteligencia Artificial llegó para quedarse y sus aplicaciones son ya una realidad, aunque no siempre estemos conscientes de ello. Si usted tiene Alexa, o un smartphone, o un automóvil de modelo reciente, si usa un smartwatch, o las redes sociales, usted está usando Inteligencia Artificial.


































