Luego de la muerte de aves en las playas de Palmarito, Escobilla, Ventanilla, Agua Blanca y Guapinole en la Costa oaxaqueña, el Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), urgió la intervención de las autoridades federales para conocer el motivo real de los decesos.
La víspera, organizaciones ambientalistas de la costa reportaron la presencia de aves marinas muertas en distintas playas, lo cual generó incertidumbre de la población y visitantes.
Externaron que a raíz de la situación, investigadores de la Universidad del Mar realizaron necropsias a cadáveres frescos y se enviaron muestras biológicas a los laboratorios del Centro Nacional de Servicios de Diagnóstico en Salud Animal (CENASA), a través del Coordinador en Pinotepa Nacional de la Comisión México-Estados Unidos para la prevención de la Fiebra Aftosa y otras enfermedades exóticas de los animales (CPA), ante la sospecha de enfermedades virales.
Sin embargo, los resultados salieron negativos a influenza aviar (H5N1) o enfermedad de Newcastle.
No obstante, dado que el origen de estas muertes de aves aún siguen siendo motivo de estudios y sugieren a la comunidad medidas preventivas, para el COAO otro de los factores que pudieron haber influido en la muerte de aves podría ser el agua contaminada.
Por ejemplo, la UMAR pide a los ciudadanos o turistas evitar la manipulación o contacto con los aves marinas vivas y con aparentes signos clínicos de enfermedad, así como evitar que las mascotas se aproximen a los animales o cadáveres.
En caso de encontrar ejemplares muertos o enfermos en playa, piden dar aviso a las autoridades o a las instituciones, proporcionando en la medida de lo posible fotografías así como datos sobre la localidad.
Mientras que para las autoridades o personas que se encarguen de retirar las aves de las playas, se deberá seguir el Protocolo de Bioseguridad para el manejo de aves silvestre en las Áreas Naturales Protegidas (Prevención y mitigación de zoonosis), depositar los cadáveres en fosas de aproximadamente 1.5 m de profundidad, y cubrir con cal y cerrar la fosa.
Y a la par de estas acciones, sugiere que el personal encargado de la manipulación de
organismos vivos o muertos no coma, beba o hable por teléfono, ni se coloque nada en la boca durante el tiempo que esté en contacto con los cadáveres o aves aún vivas.
Considera importante evitar dispersar mensajes sin fundamento en la información sustentada en análisis de laboratorio que se vaya recabando sobre el tema, con el fin de evitar confusión y alarma innecesaria entre la población.






































