A partir de hoy y hasta el 16 de abril se tiene estimado el período vacacional de primavera. Para Oaxaca, los festejos de la Semana Mayor siguen representando una bocanada de aire fresco para los prestadores de servicios al turismo, no sólo en la capital del estado sino, particularmente, en los destinos de playa como Huatulco y Puerto Escondido y aún en los balnearios naturales que existen en la entidad y que son sitios de recreo para el turismo local. Hoy mismo ya se empieza a notar la presencia de visitantes del país y el extranjero que arriban a la capital del estado o a los destinos ya mencionados. Ciertos espacios, como el Andador Turístico Macedonio Alcalá, el Zócalo, museos, mercados y otros sitios, empiezan a observar una gran afluencia.
A pesar de ser el turismo uno de los pilares de nuestro desarrollo económico, dado que Oaxaca carece de grandes empresas industriales, menos el desarrollo sostenido del sector agropecuario, no se observan de parte de la dependencia estatal, la Secretaría de Turismo, acciones para convocar a las cámaras o asociaciones de prestadores de servicios, que en conjunto promuevan a la entidad y hagan del éxito una acción corresponsable. Hay una tendencia nociva de parte de hoteleros, restauranteros, agencias de viajes, tiendas de artesanías y aun en las comunidades que se benefician de la afluencia de visitantes, como San Martín Tilcajete, Santo Tomás Jalieza, Santa María Atzompa, Teotitlán del Valle y decenas que venden sus productos, a cargarle todo a las autoridades, sin poner nada de su parte. Fomentar la afluencia y superar la visión de que Oaxaca es un destino de paso, es tarea y corresponsabilidad de todos.
Uno de los factores que más inciden en la mala imagen que se llevan los turistas de Oaxaca, son los bloqueos carreteros y la toma de caseta de cobro, además, obviamente, de los abusos y malos servicios. Para que el visitante pueda disfrutar de su estancia en la entidad, se requiere otorgarle garantías para ello y no dejarlo al arbitrio de vándalos u organizaciones sociales que se estrenan en temporada vacacional para hacer de las suyas. Y lo hacen con todo dolo y mala fe. Ahí es donde no debe temblarle la mano al responsable de la política interna del estado, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, que hoy que se ubica como autoridad está entendiendo el hartazgo ciudadano con los manidos métodos del chantaje.
Basta de bloqueos
En los últimos tiempos, el gobernador Salomón Jara ha ponderado la posición estratégica que tiene Oaxaca como un estado atractivo para la inversión nacional y extranjera, además, de ser un pivote fundamental para apuntalar el desarrollo del Sur-Sureste del país, en virtud del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Es más, dicha situación fue tema de conversación durante la visita de John Kerry, enviado especial del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, para temas del cambio climático. Oaxaca se ha dicho, es un terreno propicio para las inversiones que apunten hacia la generación de energías limpias y renovables y otros rubros. En efecto, el Corredor Interoceánico es un viejo proyecto y anhelo de los oaxaqueños. La explotación de la posición estratégica y geopolítica del Istmo de Tehuantepec, viene desde el Tratado McLane-Ocampo en 1859, pasando por la construcción del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, en enero de 1907 por el general Porfirio Díaz. En los últimos cuarenta años ha tenido diferentes denominaciones: Puente Multimodal Transístmico, proyecto Alfa-Omega, Corredor Transístmico y otros. Pero jamás se ha concretado en los hechos.
Sin duda alguna, de hacerse realidad en los años siguientes, pues hay que reconocer que a cinco años que lleva este gobierno, ha avanzado con lentitud, sería una gran fuente de empleos. Además, un receptor de inversiones desde el mercado norteamericano y europeo hasta el asiático. Sin embargo, hay quienes no lo ven así. Y, contra viento y marea buscan torpedearlo, poniéndole piedritas y obstáculos y anteponiendo sus intereses mezquinos ante lo que puede ser un detonador económico. Veamos. Por casi un mes, vecinos de agencias municipales de San Juan Guichicovi, han bloqueado los trabajos en las vías del tren. Exigen una mesa de diálogo con el gobierno estatal. Y, obvio, quieren recursos, en un plan de abierto chantaje. El mismo rollo de siempre. Pero ahí siguen, confrontándose con elementos de la Marina/Armada de México y en plan de provocación.
Durante una semana, supuestos padres y madres de familia de la Escuela Primaria “Benito Juárez” de Tehuantepec, bloquearon el llamado “Puente de Fierro” para exigir la construcción de un edificio escolar, afectado por los sismos de 2017, con el consabido método del chantaje. A ello hay que agregar la disputa entre sindicatos por las obras del rompeolas que se construye en Salinas del Marqués. ¿Con todo este panorama de ingobernabilidad y presión se puede advertir el éxito del citado proyecto del Corredor Interoceánico? Es una pregunta.




































