La escritora Ana Romero, autora de Puerto Libre (2012) Nosotros/Nosotras (2019), Trenes (2009), entre otros títulos, habla de cómo descubrió que dedicarse a escribir literatura juvenil no fue una decisión que haya tenido que elegir, simplemente nació y las ideas fluyeron.
A pesar de que la creadora de Casi hermanas también le ha dado vida a obras infantiles y para un público adulto, afirma que los jóvenes tienen muchas cosas que decir, porque no es que no tengan voz, sino que somos los adultos los que no sabemos escucharlos. Además, dijo, se nos olvida que el público joven es un público lector muy leal, que tienen sus propios intereses. Por eso, ella siempre trata de que lo que escriba sea muy honesto… escribiendo para ellos desde la honestidad.
Al preguntarle sobre qué temas le interesa escribir a Ana Romero, ella responde: “Por ser hija de migrantes, me fascina escribir mucho sobre migración y no puedo dejarlo de lado; sin embargo, reconozco que me interesan otros temas como fantasmas, equidad de género y que a la hora de escribir también los tomo en cuenta”.
Para ella, desprenderse de estos temas sería como desprenderse de sí misma. Un ejemplo de ello es su obra ganadora del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil “Juan de la Cabada 2012”, que habla de la migración, en primera instancia, de la historia de Ana; sí, pero también es la historia de millones de familias migrantes a las que se les ha borrado el rostro y el nombre. Y aunque las vivencias de la escritora se van intercalando con las historias de muchos otros migrantes, todas estas en conjunto cuentan la misma historia de otras personas que viven la migración en nuestro país y en todas partes del mundo: abandono, pérdida, ausencia y sueños.
Su obra El fantasma de la casa del lago fue inspirada en el arte, pues ella comenta que un día observando un cuadro, vio y se imaginó toda la historia de esta novela, y que habla también precisamente de un tema que le fascina mucho: los fantasmas.
Al escribir, ¿necesariamente relatas sobre lo que te salga o tienes que investigar para crear una obra?
—En la literatura infantil y juvenil la responsabilidad es una parte muy importante. Hay que tener mucho cuidado con las cosas que decimos, en los ejemplos que usas en tu escrito, si de pronto necesitas hacer investigación pues la haces porque tienes una responsabilidad con tu público, por ejemplo: hace muy poco el INE me pidió escribir un libro que tratara sobre el acoso en redes a las chavas y me pareció muy interesante escribir sobre ese tema porque la sociedad lo tiene un poco descuidado. Las redes sociales están llenas de adolescentes y siento que no hay reglas, no hay una ética bien formada para que los jóvenes naveguen en ellas.
Esta obra fue una mezcla de ambas cosas: escribir por naturaleza, también tuvo que investigar y aunque reconoce que sufrió porque regularmente no acepta temas por encargo o específicos; al final, resultó una obra muy divertida que además cumplía con los objetivos. Aunque también reconoce que los niños tienen el derecho de leer temas que vivan en su realidad como el acoso, los duelos, etc., pero que estos temas los disfruten.
Pero, ¿cómo invitamos a los adolescentes a leer?
—No imponer, jamás imponer un libro a los jóvenes. Yo me perdí de esa maravilla que se llama El Quijote muchísimos años porque me lo impusieron cuando yo era incapaz de comprender de qué estaban hablando, pero luego cuando ya era su tiempo de leerlo, dije: ¡Guauuu! ¿Pero por qué me estaba perdiendo de esto?
La población moderna nos ha llevado a una sociedad de actividades ¡Todo el tiempo tenemos que estar ocupados! y los chavos cuando salen de la escuela tienen: el club de tareas, la natación, las clases de música…, todo está muy controlado para que no tengan un momento. Por lo tanto, tienes que proponerles que se aburran, que apaguen todo y se queden mirando la ventana porque de la aburrición nacen muchísimas historias; para invitarlos a leer primero hay que invitarlos a imaginar, no necesariamente con las historias escritas sino con las contadas.
Por último, Ana menciona otra buena forma de invitarlos a leer: hablar sobre otros libros y sobre autores y es aquí donde los mediadores de lectura tienen un papel muy importante en la vida de la LIJ (Literatura Infantil y Juvenil).
¿Por qué es tan importante el papel de los mediadores de lectura?
—Porque son un puente entre el libro perfecto y su lector perfecto. Afortunadamente, hubo un gran boom de la literatura infantil y juvenil en México, ya que a partir de la llegada de los premios Barco de Vapor y Gran angular, los jóvenes mexicanos llegaron a leer sus propias historias y porque definitivamente para ellos es importante el primer amor o el primer rechazo y muchas veces el mediador habla del libro y habla de lo que a ellos les interesa, les dicen “cuéntame que te gusta”, “qué te preocupa”, “con qué tema te identificas” o “qué estás viviendo” y eso es lo bonito de la labor de la mediación y es también lo bonito de las salas de lectura porque pueden llegar a conocer todo el universo de este maravilloso público lector; es ahí donde te permites conocer los intereses de los chicos, si les gustan los zombis, historias de amor, de suspenso o de ficción.
Ana Romero piensa que tenemos una literatura mexicana afortunadamente para todos los gustos y eso es sensacional porque eso permite a los adolescentes a que se abran a otra nueva perspectiva para que se descubran a ellos mismos.
¿Cuál de los libros que has escrito es tu favorito?
—A todos los quiero por igual porque todos tienen una parte de mí. Por ejemplo: al primero lo quiero porque fue el primero; al más reciente porque fue el más reciente; al que ganó un premio porque ganó un premio. Si no los quisiera a todos por igual tendría que buscar otro oficio, dedicarme a otra cosa diferente que no sea escribir porque en todas mis obras siempre pondré lo mejor de mí. Yo no sé si me sale o no, pero todos los libros que escribo deseo que sean lo mejor de mí.











































