A 52 años de su fundación, el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario número 37 (CBTa 37) celebró su aniversario con una jornada académica que reunió a egresados, profesionistas y estudiantes, en un encuentro donde el conocimiento adquirido años atrás regresó a las aulas convertido en experiencia.
Uno de los principales momentos de la conmemoración fue el ciclo de conferencias impartidas por profesionistas vinculadas al sector agropecuario, quienes compartieron conocimientos especializados y experiencias sobre las oportunidades que ofrece su campo laboral.
La ingeniera Verónica Velasco Ramírez, egresada de la Universidad Autónoma Chapingo en Parasitología Agrícola, presentó la conferencia “Guerreros miniatura: El fascinante mundo del control biológico y la batalla por nuestros cítricos”, en la que abordó alternativas para combatir plagas agrícolas mediante el aprovechamiento de organismos benéficos.
Por su parte, la ingeniera Margarita Ramos Cortés, formada en el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, impartió la conferencia “El poder de transformar la agronomía en oportunidades”, enfocada en las posibilidades de desarrollo profesional, emprendimiento y producción sustentable dentro del sector agropecuario.
Más allá de los temas técnicos, la jornada permitió acercar a los jóvenes a experiencias reales del ejercicio profesional y conocer los caminos que pueden recorrer una vez concluida su preparación académica.
El encuentro también tuvo un significado especial: profesionistas que años atrás ocuparon las aulas como estudiantes regresaron para compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones, fortaleciendo el vínculo entre la institución y quienes forman parte de su historia.
Durante más de cinco décadas, el CBTa 37 ha contribuido a la formación de jóvenes de San Pedro Pochutla y comunidades de la Costa oaxaqueña, particularmente en áreas relacionadas con la producción agropecuaria.
Bajo el lema “Educando para producir, producir para vivir mejor”, la institución conmemoró sus 52 años de trayectoria, reafirmando el valor de una educación que vincula la enseñanza con las necesidades productivas de la región.
La celebración dejó una imagen significativa: quienes alguna vez llegaron a estas aulas para aprender, volvieron para enseñar, demostrando que el conocimiento sembrado durante generaciones continúa dando frutos en la Costa de Oaxaca.









































