Con el regreso al naranja en el semáforo de riesgo epidemiológico, la capital oaxaqueña, que desde el inicio de la enfermedad ha concentrado el mayor número de casos y de decesos por Covid-19, cerrará el año con múltiples restricciones en el sector económico.
Algunas de ellas, con mayor impacto en el sector restaurantero, que esperaba tener un repunte en sus ventas con las vacaciones y temporada decembrina. Trabajadores como Carlos, de un restaurante de los Portales del zócalo capitalino, considera que las restricciones acordadas en distintos momentos han derivado en una baja en la clientela.
“Los horarios han sido mucho menores y restringidos”, ahonda el empleado quien ante el regreso a la clasificación de alto riesgo de contagio esperaba buena respuesta de la sociedad y de quienes trabajan en el sector turístico. Y es que en ello también basa sus esperanzas por transitar nuevamente al color amarillo y después al verde.
En su momento, Salvador López, presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope Oaxaca), confiaba en que la segunda quincena de diciembre representara un repunte en los comercios y negocios, pues en lo que va del año solo se han vivido estragos e incluso agremiados han tenido que cerrar definitivamente.
Diciembre, el mes en el que la temporada navideña y de vacaciones había significado un auge en el ámbito turístico, se ha visto frenado con la vuelta a restricciones o disposiciones para la actividad económica. Entre ellas la de un aforo máximo del 40 por ciento para restaurantes u otros establecimientos de venta de alimentos, ya sea con venta de bebidas alcohólicas o no.
En este regreso, negocios de control especial (entre bares, cantinas, centros botaneros y antros) deberán suspender sus operaciones. Asimismo, los salones de eventos sociales.
A eso se suma la posibilidad de nuevas medidas, según adelantó el edil de la ciudad, Oswaldo García Jarquín, para el periodo del 23 de diciembre al 4 de enero.
“La pandemia continúa; la ciudad no está en condiciones de recibir turismo de ciudades que cerraron actividades no esenciales. Tenemos que cuidarnos más que nunca”, escribió el edil en sus redes sociales.
En temporadas vacacionales o de festividades, el ayuntamiento de la ciudad ha sido criticado por el Congreso local, por permitir aglomeraciones en sitios como el centro histórico.






































