En el piso tres del Hospital de la Mujer y el Niño Oaxaqueño, el constante sonido del monitor no iguala la agitada respiración de quienes portan máscaras de oxígeno y se mantienen en cama desde hace varios días.
En la zona Covid de este nosocomio ubicado a media hora de la capital oaxaqueña, cinco pacientes apenas se mueven por indicaciones del personal de salud, cuyos rostros no logran ver en ningún momento por los gorros, googles, caretas y mascarillas que llevan consigo.
Ahí ningún familiar espera, ni siquiera a unos metros del Hospital. La comunicación con el paciente apenas se logra con videollamadas, pero no de forma constante; el personal de salud decide en qué momento podrán hacerlo.
La mayoría de hombres y mujeres que permanece en este Hospital en camas, con tubos en diferentes partes del cuerpo y algunos acostados boca abajo, son de la tercera edad y originarios de distintas comunidades de Oaxaca.
Este grupo representa el más afectado por la Covid-19, tanto en hospitalización como en decesos, pese a que la mayoría de los contagios se concentra en quienes tienen de 24 a 45 años de edad.
Siete horas de jornada laboral
La voz de una mujer pide a una paciente no desesperarse mientras realiza una serie de preguntas para conocer cómo se siente y cerciorarse si es alérgica a algún medicamento. Debajo de los overoles, gorros, caretas, cubrebocas y googles, se encuentran mujeres y hombres del sector salud con jornadas de siete horas por turno.
Del área médica y enfermería, al menos cuatro ingresan a una de las tres zonas Covid de este Hospital, para la atención y vigilancia de quienes fueron presas del nuevo coronavirus.
En el piso tres se decide quiénes pasan al área crítica o al de recuperación, según el comportamiento y la respuesta que tengan a los medicamentos que se les suministre.
Para iniciar la jornada laboral, el personal de salud tarda hasta media hora en colocarse el equipo de protección e ingresar de manera segura a la zona Covid, donde se mantienen por cuatro horas en atención al paciente.
Posteriormente, tendrán dos horas más para las labores administrativas como la rendición de informes; además de otra media hora para retirarse el overol, los guantes y todo lo que utilizó para su protección.
Antes de retirarse, el personal de salud también deberá acudir al área de regaderas y bañarse, como parte de los protocolos de seguridad y prevención en la propagación de contagios. Los trajes de protección que utilizan por más de cinco horas generan una constante sudoración, desde los primeros minutos en que se colocan.
En este nosocomio que inició funciones apenas en mayo como Hospital Covid, cinco de 20 trabajadores a quienes se les aplicaron pruebas rápidas de Covid-19, salieron con resultados positivos, pero ya están recuperados.,




































