Después de una firma de convenio entre el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida (Censida) y el Consejo Estatal para la Prevención y Control del Sida (Coesida), se anunció que Oaxaca será el estado donde se pondrá en marcha un programa piloto contra la hepatitis C, en apoyo a quienes la padecen.
En el encuentro entre autoridades de ambos organismos, se expuso que el Coesida Capasits es un modelo de operación para otros estados, donde a partir de este año se iniciaría el programa en el combate a esta enfermedad, que en una unidad particular su atención supera el millón de pesos.
El convenio entre ambas instituciones tiene como objetivo la aplicación de recursos en apoyo al laboratorio de carga viral del Coesida, en beneficio de más de 3 mil usuarios.
De acuerdo al panorama epidemiológico estatal de hepatitis C, Oaxaca se encontraba en el lugar 15 del país en 2019, con un total de 29 casos nuevos.
Para el sector salud, la hepatitis C suele ser una infección “silenciosa” durante muchos años, hasta que el virus daña el hígado lo suficiente como para causar los signos y síntomas de la enfermedad hepática.
Esta puede trasmitirse por relaciones sexuales no protegidas, vía sanguínea a través de sangre contaminada, compartir jeringas para administración de drogas, realización de tatuajes, peercing, perforaciones, procedimientos estéticos como pedicura, manicure, procedimientos dentales en lugares donde no usen agujas o material quirúrgico estéril, por drogas inhaladas por sangrado de la mucosa nasal y también por transmisión perinatal (es decir, de madre a hijo).
Se estima que en el país se tengan entre 400 y 600 mil casos de hepatitis C, de los cuales, el 25% sabe que tiene el padecimiento y apenas el 1% lleva tratamiento.
Este padecimiento representa un problema de salud pública a nivel mundial, donde aproximadamente el 25% de los casos de cirrosis hepática y de cáncer, son consecuencia de este padecimiento, a pesar de que es una enfermedad curable y prevenible.




































