Ante las agresiones y ofensas que han recibido trabajadores de la salud en medio de la pandemia del Covid-19, el arzobispo de Antequera Oaxaca, monseñor Pedro Vásquez Villalobos pidió mirarlos con compasión y con amor.
“Unirnos con ellos desde nuestra casa y hacerlos fuertes para que en este momento, no desmayen en su labor, en su trabajo, que no es de estar sentados ahí. Es estar de pie, velando por ese enfermito, familiar o amigo tuyo”.
En su homilía dominical, demandó que tengamos compasión, les queramos todavía más, los valoremos todavía más y los respetemos. Que ninguno de nosotros les manifieste miedo y los haga a un lado en ese caminar.
Hay mucha gente que está cerca de los enfermitos, los doctores, las enfermeras, los enfermeros. ¿Usted ha sido compasivo con ellos? ¿Ha hecho oración por ellos? ¿Ha pedido protección y se ha preocupado por ellos?
A veces hemos leído, hemos escuchado lo que le han hecho a los doctores, lo que le han hecho a las enfermeras… ¿Eso se llama compasión? Gritarles, ofenderles, hacerles a un lado, decirles que se vayan porque traen el contagio en sus personas.
En su mensaje virtual, expresó que en este tiempo de pandemia se debe reflexionar nuestra actuación, pues cuando se han dado cuenta de que en una familia alguno de los miembros ha sido contagiado, no queremos ni verlos, no queremos que vivan en nuestra calle, que vivan en nuestro barrio.
Los despreciamos porque están contagiados, ellos no se contagiaron por gusto. A lo mejor ni siquiera se dieron cuenta en dónde se contagiaron.
“Revisan, anduve aquí, anduve allá y no sé dónde, pero se les está mirando con desprecio, con asco, con miedo. Ese hermano nuestro necesita de nuestra compasión. Hay muchos que en este momento están padeciendo hambre, no tienen qué comer porque se les acabó el trabajo”.
Emplazó a quienes Dios ha bendecido tanto con bienes materiales para que sean capaces de desprenderse, tengan esa caridad y esa compasión y hágale llegar una despensita, algo de alimento, algo de sustento a esos hermanos que tienen gran necesidad.
Por otra parte, resaltó que al pensar en nuestro Oaxaca, en los evangelizadores y, muy en especial, la figura del sacerdote para nuestros pueblos, hay una gran ausencia.
“Necesitamos de estos evangelizadores que anuncien la Palabra de Dios, que sanen y que liberen. El sacerdote anuncia, sana y libera pero estamos muy contados, por eso algunos pueblos de nuestro Oaxaca, el sacerdote los visita una vez al año, cuando es su fiesta”.
Qué triste, tenemos que decirle a Dios que nos ayude, no solamente para que tengamos más sacerdotes, para que tengamos más evangelizadores, más cristianos comprometidos que quieran trabajar por el bien de sus hermanos.
Hoy seguimos necesitando discípulos, evangelizadores, y les diremos qué es lo que tienen qué hacer y cómo lo tienen qué hacer.
Necesitamos de padres evangelizadores, de toda persona que evangelice, de tantos y tantos servidores que den ese testimonio de amor a Dios, estén donde estén y sirvan en lo que sirvan, puntualizó.









































