La carretera federal Durango-Mazatlán, mejor conocida como el “Espinazo del Diablo”, es todo un atractivo para los automovilistas y un reto para los pilotos de la Carrera Panamericana que año con año realiza la etapa final de la justa motora en este lugar.
Quien ha recorrido este camino, sabe del riesgo que representa no tomar precauciones.
Emilio Velázquez Rivera, piloto oaxaqueño que conduce el “Golden Tiger”, dijo que es una de las etapas más largas de velocidad de la Carrera Panamericana.
“Hay dos versiones, como usuario de la carretera es muy difícil, con alto grado de dificultad para quien recorre los más de 200 kilómetros”.
“Del lado de las tripulaciones, luego de 6 años de recorrerla, nos damos cuenta que más que peligrosa es una carretera muy difícil de descifrar. Claro, al paso de los años la hemos hecho cada vez más rápido, incluso tenemos en estos momentos el récord de velocidad para ese lugar”.
Velázquez Rivera externó que “para las tripulaciones de la Panamericana no representa tanto peligro. Si llegaras a chocar no lo haces a gran velocidad, pues andamos en promedio de 80-90 kilómetros por hora, además tiene muchas contenciones que no se podrían volar… la otra, es que si te llegaras a salir hay muchos árboles que te detendrían”.
“Hay otras etapas más peligrosas como Mil Cumbres, Michoacán, donde hemos llegado a circular hasta a 180 kilómetros por hora, incluso aquí en Oaxaca, en la bajada de Acatepec cerca de Huajuapan y en la etapa de Ixtlán a Llano de las Flores es muy peligroso porque el asfalto se vuelve resbaloso, así como la bajada de Cerro Pelón, que hizo sufrir a más de uno el año pasado”.
Sin embargo, reconoció que el exceso de confianza no es nada bueno, recordó que en el 2014 junto a Javier Marín, dominaban la prueba como líderes generales, pero un error provocó un trompo en el Golden Tiger que los hizo quedar atorados en la cuneta de la carretera.
“Ya no quisimos llegar a la meta, si no ganábamos ya no valía”, dijo.
Hasta el momento el piloto no ha confirmado su asistencia a la Carrera Panamericana que este 2020 estaría cumpliendo 70 años desde la primera vez que se corrió, ya que las actuales condiciones sanitarias en el país siguen sin ser claras.
Desde hace siete años el Espinazo del Diablo es la etapa final de la Carrera Panamericana y se considera la parte de mayor dificultad. Actualmente es una ruta muy frecuentada por motociclistas. Este tramo sube por la Sierra Madre Occidental hasta alcanzar 2 mil 500 metros sobre el nivel del mar, con más de tres mil curvas que se adentra en las montañas y circula cerca de profundas barrancas, con tramos donde se pueden ver precipicios a ambos lados de ti, es una de las más espectaculares de México.
En realidad, la carretera no se llama así, pero es conocida por ese nombre debido a un conjunto de formaciones localizadas aproximadamente en el kilómetro 186 con dirección a Mazatlán. Desde un mirador puedes ver el gran conjunto de rocas verticales y espigadas, “que asemejan el lomo de un animal”.
Al conducir por esta carretera todos deseas tomar fotografías y hay muchas oportunidades para hacerlo, pues sus 223 kilómetros se completan en alrededor de cinco horas y media.




































