El senador morenista Salomón Jara Cruz está en su momento de lanzar cohetes. Ya le llegará la hora de recoger las varas. Apostó todo por Ramírez Cuéllar y ahora parece que hace lo que le pide.
A partir de la unción de Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente interino del partido Morena, Jara es el que más festeja, pero también el que más cultiva revanchismos sin calcular que en política los cadáveres que vas dejando pueden revivir cada tres o seis años.
No hay que olvidar que la ex dirigente Yeidckol Polevnsky fue una persistente crítica contra la política de corrupción y avasallamiento que practica Salomón Jara en Oaxaca.
En los primeros días del 2019, Yeidckol vino a Oaxaca a dos cosas: meter al orden a los diputados, locales y federales del Morena, que se resisten a la política de austeridad de López Obrador y a advertirles que el tiempo del tráfico de influencias de los diputados, es cosa del pasado. Le informaron que Salomón decidía en el Congreso local donde puso a la presidenta de la Jucopo y manejaba el presupuesto.
Conoció también a los que se resisten a cambiar de mañas, como los nepotes. A eso se debió la renuncia de la hija de Salomón Jara de la Coordinación estatal para la Pacificación de Oaxaca.
SORPRENDIDA
Se enteró que los diputados de la 64 legislatura, de mayoría morenista se autorizaron el presupuesto más alto de la historia de Oaxaca. Unos mil 400 millones de pesos.
Como consecuencia de esa visita, la líder nacional del Morena pidió a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de su partido, revisar los presupuestos que manejarían los diputados del Congreso de Oaxaca porque -dijo- “van contra la austeridad Obradorista”.
Esto es lo que no le perdona Salmón a Yeidckol. Tampoco a los 16 diputados locales que conforman el bloque Tuconsa (Todos unidos contra Salomón) y viene la revancha. El primer golpe fue suspender al diputado Ericel Gómez Nucamendi como coordinador del Morena en el estado.
Entre las primeras decisiones de Ramírez Cuéllar como presidente interino fue suspender a todas las estructuras existentes del partido en el país. Por eso, Ericel dejó el cargo, pero inmediatamente se reunió con los 16 diputados locales del “Tuconsa”. Temen que Jara le hable al oído al nuevo dirigente nacional y ordene revisar el uso del presupuesto de este partido en Oaxaca.
Ericel, igual que la llamada “superdelegada” Nancy Ortíz, llegaron a sus cargos a propuesta de Yeidckol, así que pueden ser las primeras víctimas de la venganza política de Salomón.
LOS QUE SE VAN
La reestructuración del gabinete del gobernador del estado, del que hoy tanto se especula, se adelantó con la esperada renuncia del vocero Alfonso Martínez Córdoba.
Dado que este tipo de decisiones, como lo dijo el mismo Alejandro Murat en anterior entrevista, “siempre genera morbo porque hay muchos que tienen interés en llegar y otros que ya quieren irse”, se dará en esta quincena para parar los rumores tan perniciosos en el quehacer político.
MAFUD
No todos los que salen del gabinete lo hacen por ineptitud, aunque hay algunos casos como los del Coplade donde, curiosamente, han desfilado cuatro titulares en solo 3 años.
Otros se van por que han cumplido el ciclo natural del desgaste que causa el ejercicio del poder. Es el caso de Anuar Mafud. Se va y espera nuevos tiempos, como el Águila Calva. Así han sido sus tiempos en el quehacer político.
Sé que a Mafud se le da eso de cuenta cuentos y por eso viene a mi memoria un relato que escuché de un viejo político: cuando alguien termina un cargo público lo mejor que podría hacer, para su salud mental y política, es seguir el ejemplo del Águila Calva y ocultarse del ojo público por una temporada.
Dicen que esta ave vive hasta 70 años, para poder llegar hasta esa edad tiene que enfrentar un difícil proceso de cambio cuando se acercan a los 40 años.
Sus uñas se vuelven flexibles y demasiado apretadas, por lo que les es muy difícil atrapar y sostener a sus presas; su pico crece tanto que se curva hacia su pecho. Sus plumas envejecen y hacen que sus alas se vuelvan más pesadas, lo que les dificulta la capacidad de volar. En ese momento, el águila se enfrenta a una disyuntiva: morir, porque ya no puede cazar para alimentarse, u ocultarse durante 150 días en los riscos más altos de la montaña para pasar por un doloroso proceso de renovación. En ese tiempo el águila empieza a golpear su pico contra las rocas hasta que consigue que se le desprenda y le comience a salir uno nuevo. Una vez que el pico nuevo crezca, con él se arrancará una a una las uñas de sus talones para dar paso al nacimiento de nuevas uñas; cuando estas le crezcan lo suficiente, empezará a desplumarse ella misma y cuando le hayan salido nuevas plumas, podrá salir de su escondite para emprender el vuelo de renovación.
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