Es muy común en la conversación general que el hombre llame a la mujer “El Sexo Opuesto” y viceversa.
Así las cosas me opongo en forma determinante a que nos llamemos unos a otros opuestos, porque no lo somos.
Hombres y mujeres formamos la humanidad.
Entonces eso de sexo opuesto es una vacilada, quien lo utilice cantinflea ¿Qué somos? Sexos complementarios.
Es verdad que el hombre engendra al igual que la mujer en un solo acto, pero ella cumple la misión de redondear el proceso al terminarlo con el milagro de dar a luz un nuevo ser descendiente de sexos complementarios e insisto no de sexos opuestos.
Por el lado del movimiento Feminista, que tan activo se manifestó en el pasado año estimamos que es importante aclarar las cosas ya que feminicidio es el asesinato de una mujer y homicidio es el asesinato de un ser humano en lo general, lo que significa en términos totales que las dos muertes son homicidios.
En ese contexto no es posible determinar como móvil del feminicidio exclusivamente el “Odio hacia las mujeres”. Nada más lejos de la verdad.
En todo asesinato de mujeres existe un móvil particular por parte del asesino; hay crímenes pasionales, crímenes por interés, crímenes por codicia, etc. Así el asesino tiene el móvil de los celos, el despecho y otros, y de ninguna manera el odio hacia la mujer, sobre todo cuando esta es violada, momento en que el asesino por incapacidad de seducir legítimamente a una mujer satisface sus deseos con violencia y aprovecha para robar.
Conclusión, insisto: rechazo categóricamente que el móvil en el feminicidio sea el odio hacia la mujer, es decir no se debe generalizar.
Ya en el proceso penal correspondiente se determinará el móvil en cada caso.
Yo también soy pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































