La cosecha de rábanos inició desde temprana hora en las inmediaciones del Bosque El Tequio. Decenas de hortelanos, entre niños, niñas, jóvenes y adultos, recolectaron los tubérculos que trabajarán por tres días para exponer una serie de obras en la tradicional Noche de Rábanos.
Desde menores de cinco años hasta los 10 años de edad, adolescentes y adultos mayores acudieron a las diferentes parcelas para cosechar lo que sembraron en septiembre, listos para mostrar el talento, la cultura y tradición de los oaxaqueños este 23 de diciembre.
Don Serafín Muñoz, 10 veces ganador del concurso de obras hechas con rábanos, recordó que desde niño acompañaba a sus padres al zócalo de la ciudad, en lo que antes era un tianguis y ahora es Noche de Rábanos.
De 72 años de edad, originario de Oaxaca de Juárez, el hombre que cada año participa en esta festividad oaxaqueña, heredó a sus hijos la destreza para elaborar una serie de piezas hechas con el tubérculo que cosechan con el apoyo familiar.
“Ya se preparó la tierra y ahora ya se cosecha. Nos asignan una parcela para arrancar los rábanos; de ahí tenemos tres días para hacer la obra y armarla el 23”, expuso don Serafín, quien se dijo satisfecho de influir en sus hijos en la conservación de esta “bonita festividad”.
“Una obra debe tener sentido y calidad. He visto que muchos jóvenes se animan a participar y eso es muy bueno”, resaltó el ganador de años anteriores con obras como “La Samaritana”, “El concierto dominical en el Zócalo” y “Antes tianguis, ahora Noche de Rábanos”.
Así como don Serafín, otros hortelanos acudieron a la cosecha en compañía de sus familiares, para arrancar los rábanos e imaginar con sus formas las distintas piezas que serán creadas.
“Estamos muy contentos y felices de participar. Mis hijos y mis nietos me acompañan; el tener un rábano en las manos es sentir qué obra vamos a crear y cómo su forma y textura nos ayudarán”, expuso una de las participantes.
De acuerdo con las autoridades capitalinas, la cosecha de este año fue de al menos 18 toneladas, que serán utilizadas para la edición 121 de la Noche de Rábanos.
Los participantes contaron con dos variedades de este tubérculo: rábano largo y champion o rábano bolita, que fueron puestos en diversas cestas para llevarse a casa y convertirlos en grandes obras que reflejen la tradición y cultura oaxaqueña.











































