Hace unos días platique con el diputado Luis Antonio Ramírez Pineda cuyo nombramiento como director general del ISSSTE no dejó de sorprender a la clase política.
Tal distinción atrapa porque, primero, es un oaxaqueño que ingresa al equipo de primer nivel del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y, segundo, porque recibe tal distinción siendo aún diputado del PRI.
Responde de inmediato que más que su filiación política, su carta de presentación es su trayectoria en la administración pública, principalmente en el ISSSTE donde fue director de finanzas. También director del Centro de Estudios de las Finanzas Publicas en la Cámara de Diputados amén de otras responsabilidades de alto nivel en la Secretaría de Hacienda.
Hijo del exgobernador Heladio Ramírez López, reconoce que las relaciones políticas de su padre pudieron haber contribuido, aunque -dijo- “mi desempeño en la administración pública me avala”. He tratado poco al presidente electo -me dice- pero, por lo que percibí en los dos encuentros que he tenido con él, conoce mi línea de trabajo que seguramente fue el punto de referencia para ser llamado a colaborar.
Comenta que conoce las entrañas del ISSSTE pero en las primeras reuniones que ha tenido con el designado secretario de Salud Jorge Alcocer Varela, ha descubierto las complejidades que debe sortear como pieza fundamental que será en la estructura de mandos del sector salud nacional.
Aunque la responsabilidad de Luis Antonio estará enfocada directamente en cómo mejorar los servicios del Instituto para la Seguridad Social y Servicios para la burocracia federal, está atento a los proyectos de salud pública del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
Acepta que el proyecto contempla una sacudida general a la estructura en todos los servicios de salud pública. Así lo han planteado el designado Secretario de Salud.
Pendientes
Algunos de los planes sobre las políticas de salud pública del próximo gobierno, han trascendido. Está, por ejemplo, la desaparición del Seguro Popular y la anulación de edificios de la SSA para destinarlos a uso distinto al de hospitales.
La idea es no más hospitales sino ampliar los servicios de salud y medicamentos gratuitos en cuyo marco seguirían interactuando los Sistemas Estatales de Salud, sólo que las partidas presupuestales se entregarán en especie o estrictamente etiquetadas mediante convenios previos, para evitar desvíos o fraudes.
En Oaxaca hay que estar muy pendientes por la reacción que pudieran tener los dirigentes del sindicato de los Servicios de Salud de Oaxaca. Podrían oponerse por los vicios tan acendrados de los dirigentes que operan como verdaderos mafiosos. El robo hormiga de medicamentos y hasta de equipo hospitalario, están muy arraigados, prohijados por dirigentes como Mario Félix, Alberto Vázquez Sangermán, entre otros.
En este momento, por ejemplo, en los hospitales públicos de Oaxaca, hay déficit de médicos internistas y de todas las especialidades pero están repletos de burócratas, sin tareas específicas pero solapados por los capos sindicales.
Volviendo al proyecto del próximo gobierno. El esquema de compra consolidada de medicamentos se ampliará al infinito, pero su rectoría ya no estaría en el Instituto Mexicano del Seguro Social, sino en la Secretaría de Salud. Esta medida permitirá detener la fuga de recursos públicos por la adquisición directa de medicamentos a precio alzado en cada institución.
Otra medida nueva sería la posibilidad de confluencia institucional entre la red de la Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE, para una posible complementariedad de los servicios. Se habla también de una sola estructura organizativa de las direcciones médicas del IMSS y del ISSSTE para ubicar confluencias o discrepancias de las estructuras centrales.
El objetivo final es la implantación del Sistema Único y Público de Salud de acceso universal, bajo la tutela de la Secretaría de Salud.
El salto del chapulín
Después de casi tres años de mangonear al PAN en Oaxaca, parece que la buena estrella de Antonia Natividad Díaz y de su incondicional Juan Iván, se empieza a apagar. Esto significa que sus ansias de seguir al frente de este partido se esfuman. Además, son los deseos que la militancia oaxaqueña ha manifestado en diferentes instancias de su partido.
La Comisión organizadora de elecciones lanzó ayer la convocatoria que indica que las votaciones para renovar al Comité Ejecutivo Nacional del PAN, serán el once de noviembre próximo.
Otro dato en contra de esta pareja avasalladora. El bloque de Anayistas con los que se aliaron Juan Iván y Antonia Natividad para dejar en ruinas a su partido, no llevan las de ganar. Se perfilan como posibles candidatos a la presidencia, Héctor Larios y Manuel Gómez Morín. Marco Cortés, del mismo grupo de Damián Zepeda, cuyo líder es el excandidato presidencial Ricardo Anaya, está perdiendo bonos. Esto se decidirá el fin de semana.
En la elección nacional participarán todos los miembros activos del partido. La convocatoria señala que la votación será en centros de votación que serán instalados en todo el país.
No pocos militantes en Oaxaca, dudan que la comisión nacional electoral deje que Natividad y Juan Iván metan las manos por los antecedentes que tienen de haber manchado la elección estatal que la misma dama ganó después de quemas de casillas y actos de violencia.
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