Se los dije, el alegato de que ningún partido político puede tener más de 25 diputados (sobrerrepresentación) en el Congreso local, surtió efecto. Ayer, el Tribunal Estatal Electoral, consideró valida la impugnación que presentaron el PRI, PAN, PRD y los otros partidos que compitieron y perdieron ante el Morena. Por esta razón anularon siete diputaciones plurinominales. Ordena también que el Instituto Estatal Electoral revoque su equivoco y emita nuevas constancias de mayoría de votos en favor de candidatos de los partidos inconformes.
Tres para el PRI y una para cada uno de los siguientes partidos: PRD, Panal, PAN y PVEM. Deberá revocar las constancias y redistribuir las curules que indebidamente otorgó a la alianza electoral que encabezó el Morena. Vaya metedura de pata del cuestionadísimo Gustavo Meixueiro consejero presidente del instituto electoral.
Así lo decidieron dos de los tres magistrados que integran el Tribunal Estatal Electoral. Votaron a favor Miguel Ángel Carballido y Víctor Manuel Jiménez Viloria, en tanto el perredista Raymundo Wilfrido López Vázquez, en contra. Me dicen que al conocer la resolución entraron en exasperación los candidatos morenistas que ya casi estaban sentados en la curul. Ellos son Arcelia López Hernández, Ericel Gómez Nucamendi, Fredy Delfín Avendaño, Rocío Machuca Rojas, Emilio Joaquín García Aguilar, Karina Espino Carmona y Alejandro López Bravo.
Aunque hay antecedentes de casos similares donde al arrasar un partido en determinada elección, no se le permite retener curules de representación proporcional, los integrantes de la alianza “Juntos haremos historia”, están inconformes. Dicen que refutarán el dictamen ante la instancia federal y pelearán “hasta sus últimas consecuencias”. Es decir, harán lo que saben, movilizar a sus huestes y llevar el caso a la Sala regional del Tribunal Federal Electoral y, tal vez, vayan hasta la Suprema Corte. Será cuestión de tiempos.
Cuando el otrora partidazo, el PRI, avasallaba en todas las elecciones promovió la ley para crear la figura del diputado de partido. Su intención fue darle un tinte de democracia a los congresos con presencia de diputados plurinominales de oposición y atajar la sobrerrepresentación de los partidos que ganaban todo. Hoy que el PRI ha pasado a formar parte de los partiditos morralla, se acoge a esa ley, irónicamente.
En los años en que el tricolor arrasaba, los candidatos plurinominales eran llamados peyorativamente, “nacidos para perder”. Cuando era gobernador, Ulises Ruiz quiso hacer líder del congreso a su entonces incondicional Jorge Franco “Choky” pero sin hacer campaña. Lo designó candidato plurinominal pero como ganaron los 25 distritos, el pastor de los diputados priistas fue Herminio Cuevas. Jorge no pudo ser diputado.
Igual sucedió en la administración de José Murat. Juan Díaz fue candidato plurinominal y casi pierde porque arrasaron en los 25 distritos electorales locales aunque, al final, sacrificaron (lo declararon perdedor) al candidato del distrito de Putla para que Juan Díaz alcanzara la curul. Así llegó a liderar el congreso.
El argumento jurídico del Tribunal Estatal Electoral se basa en el hecho de que independientemente de qué partido en específico hubiera postulado a los ahora diputados electos de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PES, PT), en realidad todos sus legisladores electos por el Principio de Mayoría Relativa tienen como origen partidista a Morena. Entonces, al haber ganado 24 de los 25 distritos electorales locales, y tomando en consideración el principio constitucional que establece que ningún partido puede tener más de 25 diputados en el Congreso del Estado, se hace evidente que había una desproporcionada representación a favor de Morena que había recibido ocho diputaciones por el principio de Representación Proporcional.
Coincidieron los magistrados en lo disparatado de la fórmula que utilizó el instituto electoral. Consideraron que el costo en votos para esta elección fue desproporcionado a favor de Morena, ya que mientras el partido de AMLO necesitaba de unos 30 mil votos para obtener una diputación, el PRI tenía que haber obtenido más de 70 mil, y el PRD más de 120 mil sufragios. Una aberración, desde el punto de vista de los juristas. Esto fue lo que corrigió la sentencia del Tribunal Estatal Electoral. De este modo, Morena y sus aliados quedan obligados a ceñirse al principio constitucional de no contar con una sobrerrepresentación mayor a la establecida de 25 diputados en total para cada fuerza política, y se equilibra la integración de las demás fuerzas políticas para respetar la pluralidad y la conformación democrática del Órgano Legislativo en Oaxaca.
El salto del chapulín
Oaxaca no es el único estado con controversias en torno a los resultados electorales. Hay inquietud porque en la nueva Legislatura del Congreso que inicia en septiembre, las fuerzas mayoritarias de otros años, como PRI, PAN y PRD, serán ahora parte de la chiquillada en todos los estados. Esto es lo que les preocupa, principalmente al tricolor que, a nivel local, está enfrentando su primera amarga verdad. Los diputados electos del Morena tienen como prioridad la comparecencia del gobernador para entregar, personalmente, su informe de gobierno ante el pleno de la Cámara. Será la primera negociación difícil para los tricolores y sus aliados en el poder legislativo. El poder ejecutivo, a través de legisladores de su partido y aliados, tendrá que fijar condiciones de civilidad política.
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