En Oaxaca, ciudad de la que son originarios sus abuelos, padre y tíos, Eduardo Mata mantiene su conexión y legado musical. Una fonoteca con su nombre y la casa en la que habitó la familia (en la calle 5 de Mayo) son algunos de los motivos para recordar al músico nacido el 5 de septiembre en la Ciudad de México de 1942 y fallecido el 4 de enero de 1995 en Temixco, Morelos, al desplomarse la avioneta en la que iba rumbo a Dallas.
El festival creado en su honor el año de su muerte ha dejado de existir (el Festival Eduardo Mata); sin embargo, las 22 ediciones hechas hasta 2016 muestran la herencia de un músico que alguna vez dijo haber nacido por error en la Ciudad de México, porque él era un “oaxaqueño de corazón”.
En el país, y a 23 años de su muerte, el nombre del músico fallecido a los 52 años de edad también resuena en la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM), de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El ensamble sinfónico fundado en 2012 reúne a los músicos jóvenes más talentosos del país. Y su nombre también obedece a la labor hecha por Mata al frente de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde impulsó la construcción de la Sala Netzahualcóyotl.
A su muerte, Eduardo Mata era considerado uno de los directores de orquesta más reconocidos de México y cuya trayectoria iba en auge.
Y es que desde muy joven fue director en diversas agrupaciones y proyecto como el Festival del Berkshire Music Center (1964); director permanente de la Sinfónica de Guadalajara, y artístico de la Sinfónica de la Universidad (actualmente Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México, OFUNAM).
Incluso, a los 16 años, aquel pequeño que atento escuchaba a la Banda de Música del Estado e imitaba al entonces director Amador Pérez Torres, consiguió ser invitado por el maestro Diego Innes a dirigir un concierto dominical en el zócalo de la ciudad de Oaxaca. Por ese entonces, Eduardo Mata apenas contaba con 16 años de edad, pero ya era un talento en potencia y comenzaba su andar en la dirección.
Ya en el 1954, en una carta dirigida a su amigo Jorge Linares, Eduardo Mata hablaba de sus planes para ser director de orquesta, mientras estudiaba en el Conservatorio Nacional de Música.
“Fíjate que si progreso en mis estudios de piano, violín, composición e instrumentación dentro de 3 años me largo a Italia (Milán y Turín) a perfeccionarme como director de orquesta. Y para cuando regrese ya estare (sic) en condiciones para dirigir cualquier sinfónica”.
En esa misma carta, fechada el 18 de mayo de 1954, Mata esperaba, dentro de 10 o 12 años “ya recorrer en gira artística toda Europa y a mi regreso Director Titular (sic ) de la Orquesta Sinfónica Nacional”.
Sin embargo, ese talento musical fue algo que Eduardo Mata cultivó desde la niñez, gracias a la afición musical de la familia Mata –Asiain (surgida del matrimonio entre Federico Mata y Ana Asian, padres del músico y compositor).
También por la inclinación a la que fue llevado gracias a su nana Zulema Aragón, con quien acudió a clases de solfeo, según explica una entrevista hecha por Francisco José Ruiz Cervantes a Zulema.
AL RESCATE DE LA MÚSICA
La promoción cultural y la composición fueron otras de las facetas desarrolladas en el personaje, pues además de rescatar la música del compositor Silvestre Revueltas creó varias obras en el periodo comprendido entre 1957 y 1966:
“Trío para Vaughan Williams, para clarinete, chelo y percusión (1957); Sonata para piano (1960); Improvisaciones para clarinete y piano (1961); Sinfonía núm. 1 Clásica (1962); Débora, suite de ballet (1963); Sinfonía núm. 2 Romántica (1963); Los huesos secos, ballet con cinta (1963); Improvisación núm. 1 para cuarteto de cuerdas y piano a cuatro manos (1964); Aires (1964); Improvisación núm. 2 para cuerdas y dos pianos (1965); Improvisación núm. 3 para violín y piano (1965); Sonata para chelo (1966); y Sinfonía núm. 3 para alientos y corno obligado (1966)”. Así lo destaca el Colegio Nacional en la biografía del autor.
Además de ello, se desempeñó como jefe del departamento de música de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el periodo 1965-1972. Fue asesor artístico y director de la ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, de 1972 a 1985, y miembro del Colegio Nacional desde 1984.
A su muerte, Mata había dirigido varias orquestas del mundo, como la Sinfónica de Phoenix, la Sinfónica de Londres, la Filarmónica de Berlín, la Orquesta de Estocolmo y la Orquesta Filarmónica de Dallas.










































