Vistos estos terremotos como los que mayores daños han causado, y que últimamente han destruido Venezuela, también dejaron al descubierto el engaño y la corrupción en las obras sociales, donde los edificios que debieron haber sido construidos con muros y concreto, fueron reemplazados por paredes de unicel durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Respecto al terremoto en Colombia con una magnitud de 7.8, dejó más de 350 fallecidos y cientos de desaparecidos, y para colmo también en Panamá se sintió otro terremoto, lo que constituye vivir en el terror y en el asombro, ya que históricamente no temblaba en esos países hermanos.
Estos ejemplos, muestran el terrible daño que causan los terremotos a la población mundial, así que es conveniente saber qué son los terremotos y cuáles han sido los más devastadores de la historia de la humanidad.
Una relación fría de los lugares donde más destrucción y muerte han dejado los terremotos es la siguiente:
Shaanxi, China: En 1556, un terremoto de magnitud 8.0 cobró la vida de 830 mil personas.
Puerto Príncipe, Haití: En el 2010, un sismo de magnitud 7.0 dejó a 316 mil personas sin vida.
Sumatra Andamán, Indonesia: En el 2004, un terremoto de magnitud 9.1 cobró la vida de 283 mil habitantes. Es recordado como uno de los sismos de mayor intensidad.
Tangshan, China: En 1976, el terremoto de magnitud 7.1 mató a 242,765 personas.
Alepo, Siria: En 1138, un sismo de magnitud 7.1 dejó a 230 mil habitantes muertos.
Ningxia, Gansu China: En 1920, el sismo de magnitud 7.8 cobró la vida de 200 mil personas.
Kanto, Japón: En 1923, el sismo de magnitud 7.9 dejó a 142,800 personas fallecidas.
Messina, Italia: En 1908, un sismo de magnitud 7.1 cobró la vida de 100 mil personas.
Chittagong, Bangladesh: En 1662, el sismo de magnitud 7.5 mató a 200 mil personas.
Ashgabat, Turkmenistan: En 1948, un sismo de magnitud 7.3 dejó a 110 mil personas sin vida.
Esta relación es mundial y nos ofrece un panorama de devastación y muerte, porque la mayoría fueron trepidatorios y aún no existía una fuerte cultura de la prevención de desastres (alerta sísmica).
Como se ve, el más mortífero por su número de muertes fue el de China con una magnitud de 8.0 hace 50 años, y con un más de 800 mil víctimas mortales, esto pudo deberse al tipo de construcción antigua de adobe y a la alta densidad de población, así como a una nula cultura en la prevención de desastres de la autoridad.
El de Valdivia en la República de Chile, que fue de 9.5, el más fuerte de los registrados en la historia y dejó 2,000 muertos y que posterior al sismo tuvo históricamente el efecto del Tsunami el que se llevó más vidas humanas, este sismo es el más fuerte registrado y los estudios arrojan que fue tan fuerte que se movió el eje de la tierra. Fue el 22 de mayo de 1960, a las 3 de la tarde el suelo de Valdivia empezó a moverse y no paró en 10 minutos 9.5 grados, el sismo más grande de la historia y no fue uno, ya que fueron 37 sismos simultáneos extendidos por 1,350 km de Costa al Pacífico.
El suelo se comportaba como líquido, las calles se abrían y tragaban todo, Valdivia entera se hundió casi tres metros, la energía liberada equivalió a 22,000 bombas atómicas, repito, el sismo alteró la rotación de la Tierra; los días se hicieron milisegundos más cortos y cuando paró el océano se estaba retirando. Esa calma no era paz. 15 minutos después llegó la primera ola de 25 metros de altura. El tsunami cruzó el Pacífico a 700 km por hora; 15 horas después llegó a Hawái; 22 horas después, a Japón. El mismo terremoto afectó a tres continentes y más de 2 millones de personas lo perdieron todo. Un volcán despertó y un lago estuvo a punto de terminar con lo que quedaba.
¿Sabías que el Maremoto o Tsunami más grande registrado en la historia de México ocurrió en las costas de Oaxaca y Guerrero?
Todo comenzó el 28 de marzo de 1787 cuando un terremoto muy fuerte sacudió el territorio oaxaqueño y especulan que sería de una magnitud de 8.6 a 8.8 escala Richter, que fue sentido en gran parte de la Nueva España y lo que vino después fue una de las mayores catástrofes naturales de la época, porque a las 11:15 de la mañana un violento movimiento telúrico estremeció estados como Oaxaca, Puebla, México, Morelia y Veracruz.
Los documentos describen que el temblor duró entre 5 y 6 minutos, algo extremadamente inusual, afectando a la Ciudad de México, donde se reportaron daños en edificios importantes como en templos y el palacio nacional. Las autoridades prohibieron el tránsito de carruajes para evitar que las vibraciones arrebataran las construcciones ya lastimadas en Oaxaca, también se desplomaron numerosos edificios y la gente pasó horas y días en estado de pánico.
Pero ahí no acabó el terror, al mediodía en lugares como Acapulco y, sobre todo en la barra de lo que ahora es la Ciudad de Pinotepa Nacional, el mar empezó a retirarse cientos de metros dejando al descubierto peñascos, árboles submarinos y tierras de varios colores, minutos después el mar regreso con oleajes de una fuerza brutal internándose hasta 8 km tierra adentro. Las olas arrasaron donde hoy existen poblaciones ribereñas: Llano Grande, Corralero, La Noria, El Tamal, Collantes, Paso de la Garrocha, refugiándose los pescadores en Santo Domingo Armenta, El Ciruelo, El Tamarindo, El Carrizo y en el cerro de la Esperanza; rebaños de ganado enteros desaparecieron y muchos pescadores perecieron, otros lograron salvarse, pero no en muy buenas condiciones.
Durante 24 horas, el mar avanzó y retrocedió varias veces mientras la Tierra continuó temblando sin descanso. Los días siguientes estuvieron llenos de réplicas; sin embargo, el 3 de abril, cinco días después, un nuevo macrosismo volvió a golpear, esta vez afectando con más fuerza a las costas de Oaxaca desde Puerto Ángel hasta lo que hoy es el puerto de Salina Cruz, en Santo Domingo Tehuantepec se reportaron nuevamente cambios en el nivel del mar, por lo que los peces fueron arrojados a la playa y sufrieron graves daños los edificios.
En la ciudad de Oaxaca, una de las afectaciones de esa réplica fue el derrumbe de las torres del templo de San Francisco, en el centro de la ciudad, que hoy a más de dos siglos después de los sismos de abril de 1787, los terremotos siguen siendo un recordatorio de la fuerza con la que puede moverse la tierra en esta región, y también del gigantesco maremoto que hasta hoy mantiene el título del más grande documentado en México.
La historia del último siglo XX ha sido también de destrucción y espanto, he aquí una relación de terremotos, no de los miles de temblores que año con año sufrimos los oaxaqueños, sino de terremotos por estar en la placa de Cocos.
Aun cuando el sismólogo técnicamente mencione sismo o temblor, el terremoto inicia al rebasar la magnitud de 6.0 grados; sin embargo, todos los que relacionaré son de más de 7 grados:
El 23 de septiembre de 1902 se sintió un terremoto de magnitud 7.7 en la Costa oaxaqueña.
El más recordado del siglo pasado fue el 14 de enero de 1931, de una magnitud de 7.8, el cual destruyó media ciudad de Oaxaca y se contabilizaron 114 muertes.
El 28 de julio de 1957 se cayó el ángel de la columna de la independencia en Ciudad de México y fue de una magnitud de 7.7, con 700 muertos.
El 19 de septiembre de 1985 la magnitud fue de 8.1 con epicentro en Michoacán, murieron 20 mil personas.
El 7 de septiembre de 2017 un terremoto de magnitud 8.2 en el Golfo de Tehuantepec es considerado el más fuerte en los últimos 100 años, y se contabilizaron 99 muertos a nivel regional. En Oaxaca fueron únicamente 79 personas sin vida.
El 19 de septiembre de 2017 un terremoto de magnitud 7.1 se sintió en Puebla, Morelos y Oaxaca.
El 23 de junio de 2020, el terremoto fue de magnitud 7.4 y se sintió muy fuerte en la Crucecita, Oaxaca.
Hoy no sólo es América la que sufre, sino también España y por eso estamos con “El Jesús en la boca”, ya que no sabemos a qué hora va a temblar o si vendrá un terremoto de esos de más de magnitud de 6.0, a los que nunca nos acostumbraremos, pues dejan destrucción, espanto y muerte en nuestras cortas o largas vidas.
De ahí la importancia de la cultura de la prevención y la incorporación de la alerta sísmica, que no funcionó el 19 de septiembre, pero sí los celulares y toda una red sismográfica.
Último de dos.
Oaxaca de Juárez, 26 de octubre de 2026
JORGE BUENO
Cronista de Oaxaca
Presidente de la A.E.C.O.
Secretario General de la
Federación Nacional de Asociaciones
de Cronistas Mexicanos A.C.

































