La inseguridad en las carreteras amenaza con provocar una nueva jornada de presión al Gobierno federal. Augusto Ramos Melo, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), anunció un paro nacional indefinido a partir del lunes 26 de octubre, en respuesta a las extorsiones, agresiones y presiones económicas que, según el sector, enfrentan los operadores durante sus recorridos.
La protesta busca colocar en el centro de la agenda pública la violencia que afecta al transporte de mercancías, una actividad fundamental para el abastecimiento de productos y el funcionamiento de distintas cadenas comerciales.
A través de sus redes sociales, la organización difundió un mensaje en el que sostuvo que su intención no es frenar las actividades del país, sino conseguir que las autoridades atiendan sus demandas ante el deterioro de las condiciones de seguridad en distintos tramos carreteros.
El anuncio ocurre después de nuevas movilizaciones de transportistas en Puebla, donde el asesinato de un representante regional detonó bloqueos y reclamos para exigir garantías de seguridad.
EXTORSIONES Y AGRESIONES DETONAN LA PROTESTA
De acuerdo con los planteamientos del sector, los operadores de carga enfrentan riesgos durante sus jornadas laborales, entre ellos amenazas, extorsiones y agresiones que ponen en peligro su integridad y la continuidad de sus actividades.
Los transportistas sostienen que las condiciones actuales requieren acciones concretas para prevenir los delitos en las carreteras federales y garantizar que los conductores puedan realizar sus recorridos sin estar expuestos a la violencia.
La exigencia no se limita a incrementar la presencia policial. También implica mejorar la atención de las denuncias, investigar los ataques y dar seguimiento a los casos en los que los operadores han sido víctimas de delitos.
Sin embargo, hasta el momento no se han detallado públicamente los alcances operativos del paro anunciado, las entidades donde se concentrarán las movilizaciones ni el número de empresas y conductores que participarán.
ASESINATO DE UN DELEGADO PROVOCA BLOQUEOS EN PUEBLA
El anuncio del paro nacional se produce en un escenario de tensión para el sector. El jueves 22 de octubre, integrantes de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) bloquearon durante más de ocho horas distintos puntos carreteros de Puebla.
La protesta se realizó tras el asesinato de Estanislao Hernández Lozano, delegado regional de la organización, en la zona limítrofe entre Puebla y Veracruz.
Los manifestantes exigieron el esclarecimiento del crimen y mayores condiciones de seguridad para quienes trabajan en el transporte de carga. Las inconformidades también se relacionan con otras agresiones registradas en autopistas y carreteras federales.
Las movilizaciones evidencian la presión que enfrenta el sector para obtener respuestas ante los hechos violentos. No obstante, las demandas de las distintas organizaciones no deben confundirse: el anuncio de paro atribuido a Canacar y las protestas encabezadas por AMOTAC corresponden a agrupaciones diferentes.
AUTORIDADES DE PUEBLA ACUERDAN NUEVA MESA DE DIÁLOGO
Después de las protestas, el secretario de Gobernación de Puebla, Samuel Aguilar Pala, informó que los transportistas aceptaron retirar los bloqueos tras establecer una mesa de diálogo con autoridades estatales.
La siguiente reunión quedó programada para el 28 de octubre, con la participación de representantes de Gobernación, la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Pública.
En el encuentro también intervino el vicealmirante Francisco Sánchez González, titular de Seguridad Pública estatal. Entre los compromisos planteados está revisar el reforzamiento de la vigilancia carretera y dar seguimiento a las solicitudes de los transportistas, incluido el caso del delegado asesinado.
La mesa de diálogo representa un canal de negociación, pero los resultados dependerán de las medidas que se implementen y de su capacidad para atender las preocupaciones del sector.
PARO INDEFINIDO: ¿QUÉ PUEDE OCURRIR?
Si la suspensión anunciada se concreta y alcanza una participación amplia, podría generar retrasos en el traslado de mercancías, dificultades logísticas y afectaciones a empresas que dependen del transporte terrestre.
La magnitud de esas consecuencias dependerá del número de transportistas que se sumen, las rutas involucradas y la duración efectiva de la protesta.
Por ahora, la principal exigencia del sector es que la seguridad carretera se traduzca en medidas verificables y no únicamente en compromisos de diálogo. Para los operadores, el problema representa un riesgo directo para su vida; para el resto de la población, la continuidad del transporte de carga también es relevante para el suministro de bienes y el funcionamiento de la economía.
El paro anunciado para el 26 de octubre abre un nuevo frente de presión sobre las autoridades. La atención estará puesta tanto en la confirmación y el alcance de la movilización como en las respuestas que se ofrezcan para enfrentar las agresiones y extorsiones denunciadas por los transportistas.









































