En las próximas semanas se entrará de lleno al proceso electoral concurrente (federal y estatal), y el gobierno del estado enfrenta el reto de redoblar sus esfuerzos para atender las demandas políticas y sociales que se presenten, en un ánimo de evitar que se contaminen con las expresiones que puedan surgir.
Si bien el reto no será sencillo, pues todo será en la medida de las posibilidades económicas y financieras de la administración, se deberá apelar al diálogo y la conciliación con cada una de las partes involucradas para mantener canales de interlocución.De ahí que en la medida en que todos los actores trabajen para crear acuerdos, con el diálogo se establezca una cultura donde la conciliación, el orden y la paz y se logre alcanzar los parámetros esenciales para el desarrollo del estado.
Se trata de articular una política integral que permita que los esfuerzos realizados para atender a cada uno de los grupos sociales, ahora converjan para su solución pacífica y se continúen, así como se fortalezcan acciones que permitan conseguir las metas trazadas en materia de gobernabilidad.
En nuestro estado hay grupos que a pesar de mantener mesas de diálogo se han expresado de manera violenta, por lo que se mantiene una especial atención para garantizar la gobernabilidad y evitar que estas expresiones alteren el orden y la estabilidad política y social de Oaxaca.
A no dudar, Oaxaca es un mosaico de problemas y conflictos que todos los días merecen especial atención, desde los conflictos agrarios, pasando por los problemas internos municipales y hasta los de carácter religioso, los cuales están siendo atendidos mediante una política de diálogo constante y apegados a la legalidad.
Si bien cada una de las peticiones de las organizaciones sociales han sido atendidas, persisten expresiones que deben tener una mayor atención. Por ello, el objetivo es mantener diálogo directo con cada una de ellas, atendiéndolas con un apego irrestricto a la legalidad, a una ideología liberal y a una profunda convicción democrática.
En ese escenario se debe insistir que nadie tiene derecho a lucrar política ni económicamente con los anhelos y la esperanza de las familias oaxaqueñas. Oaxaca merece un mejor futuro y para ello se necesita que haya el firme compromiso de trabajar por mejores condiciones de desarrollo.
Fortalecer seguridad
Oaxaca, como otras entidades del país, requiere de más y mejores resultados en seguridad, de contundencia en cada una de las acciones para empezar a devolverle la seguridad que tanto exige. En la medida en que se recupere el principio de autoridad y se restablezca el Estado de derecho se podrá caminar en la ruta correcta.
Los hechos ligados al crimen demuestran que los delincuentes desafían a todos por igual, que no tienen límites ni escrúpulo moral, que están dispuestos a intimidar e infundir miedo a la sociedad y a las autoridades con el fin de hacerlas retroceder en el cumplimiento de su deber.
Uno de los mayores reclamos de la sociedad oaxaqueña es contar con seguridad física y patrimonial ante la creciente embestida de la delincuencia en las diferentes regiones del estado. Más allá de estadísticas y cifras a favor y en contra, los oaxaqueños demandan una verdadera estrategia en contra de la delincuencia, de la corrupción y la impunidad.
Acciones firmes y contundentes para desalentar los actos al margen de la ley y sanciones ejemplares en contra de quienes sean responsables de estos ilícitos. El clamor es abatir la inseguridad que se vive en todas las regiones del estado, recuperar la convivencia armónica de las poblaciones que debido a la violencia y actos delictivos se ha perdido, con una alianza con la misma sociedad que permita enfrentar con éxito su combate.
Disminuir los índices de inseguridad no solo pasa por frenar los delitos cotidianos como son los robos a transeúntes, a casas habitación, a empresas y comercios, también demanda firmeza y estrecha coordinación con la Federación en la lucha contra la delincuencia organizada que poco a poco se ha acentuado.
Todos los sectores sociales y productivos de Oaxaca sostienen que se debe aplicar la ley de manera contundente, pues ante el riesgo de que se desborde la delincuencia es obligación de cada uno contribuir a que todo vuelva a la normalidad, pues a no dudar la inseguridad ha ido en aumento, situación que se convierte en un aspecto negativo para la atracción de inversiones.
Por eso es importante el emplazamiento a todas las corporaciones policiacas que están obligadas a actuar para dar resultados de inmediato en contra de los hechos delictivos, ya que el compromiso es mayor si se desea dejar atrás marginación y pobreza.


































